Catalepsia

     La catalepsia.

     La catalepsia es un estado patológico que se caracteriza porque los enfermos permanecen largamente en una posición o actitud fija, desapareciendo transitoriamente su capacidad de ejecutar movimientos voluntarios. El clínico puede imprimir a los miembros del cataléptico las posiciones más incómodas: persistirá en ellas sin que pueda voluntariamente rectificarlas (flexibilidad cérea); al cabo de un tiempo diferente, el miembro retorna a su posición normal, poco a poco. La expresión de la cara del cataléptico es indiferente o está estereotipada en un determinado gesto: risa sardónica, sonrisa amable o estúpida, contracción de los orbiculares de los párpados, trismo, etc. Suele haber midriasis, respiración lenta, hipoestesia o anestesia, estado crepuscular o lucidez mental. Estrictamente, la catalepsia depende de un estado especial del tono muscular (Þ) quizá en relación con alteraciones, funcionales o lesionales, de los centros y vías extrapiramidales que rigen dicho tono muscular; pero el síndrome cataléptico tiene fuertes elementos psíquicos al lado de los musculares. El diagnóstico de la catalepsia es siempre fácil. No puede incluirse dentro de la catalepsia el cuadro de rigidez generalizada —«Stiff-man» syndrome— en extensión, durante años, de patogenia incierta, pero sin hallazgos clínicos ni patológicos de organicidad. Algunos suponen se trata de un bloqueo sináptico en la placa motora, otros creen que es psicógeno.

     Los estados patológicos en que suele presentarse son los siguientes:

    I. La catalepsia es, ante todo, manifestación de estados histéricos; puede ser la única gran expresión del histerismo; o bien alternar con el ataque histérico o presentarse a continuación de éste. Estos ataques u otras manifestaciones netamente histéricas y los rasgos de la caracterología histérica (Þ) permiten orientar el diagnóstico. La influencia que sobre la catalepsia histérica tiene la sugestión, y su producción por las maniobras hipnóticas, son datos importantísimos. La catalepsia histérica puede ser de extraordinaria duración y se acompaña de anestesias y estados de sopor; se diferencia de la simple narcolepsia histérica en que en ésta no hay aptitudes musculares fijas.

     II. El segundo estado en que se presenta la catalepsia es la catatonia. Muchos confunden ambos términos: la catatonia (Þ) es un estado mental, del grupo esquizofrénico, del que forma parte la catalepsia; pero a ésta se unen otros grupos de síntomas: el negativismo (que da a las actitudes estereotipadas una rigidez, una oposición activa al cambio, que diferencia bien el síndrome muscular del pasivo, céreo, de la catalepsia); las hiperquinesias, que alternan con la catalepsia (impulsiones, movimientos o gestos repetidos, etc.); fenómenos vasomotores (sobre todo, intensa acrocianosis, singularmente ortostática, es decir, sólo cuando el enfermo está en pie); y, finalmente, los rasgos caracterológicos del esquizoide, generalmente no siempre, diferenciables con facilidad de los histéricos.

     III. En diferentes lesiones del sistema nervioso pueden observarse estados catalépticos: epilepsia, parálisis general, tumores cerebrales, hemorragias meníngeas y, sobre todo, encefalitis letárgica (forma catatónica o cataléptica de la encefalitis) y la  degeneración hepatolenticular de Wilson (Þ).

    IV. He visto dos casos de síndrome grave de insuficiencia suprarrenal (Addison) con catalepsia.

     V. Puede observarse en ciertas intoxicaciones, como la urémica; y en infecciones muy graves, como la tifoidea.

    VI. Es conocida la catalepsia del embarazo, que, generalmente, corresponde a la revelación gravídica de estados histéricos o esquizoides previos.

     VII. Los enfermos cerebelosos (Þ) pueden presentar una facilidad para perseverar en la misma postura, sin cansarse, largos espacios de tiempo; algunos autores suponen, con razón, que esta aptitud voluntaria no es una verdadera catalepsia, ya que falta la flexibilidad cérea de las articulaciones de los miembros y la imposibilidad de la voluntad para alterar la inmovilidad (seudocatalepsia cerebelosa: Castro).

     VIII. Catalepsia infantil. Muchos niños pequeños muestran una aptitud extraordinaria para mantenerse largo tiempo inmóviles; se ha discutido mucho si se trata o no de una verdadera catalepsia.

     IX. Catalepsia senil. En los ancianos arteriosclerósicos puede observarse un estado parecido a la catalepsia, probablemente del mismo orden de la parkinsoniana.



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