Otras meningitis primitivas.





Otras meningitis primitivas.  Además de las meningitis secundarias a las infecciones generales, señaladas más arriba, puede haber meningitis primitivas por neumococo o estreptococo u otros gérmenes. Claro es que esta primitividad —como la de la tuberculosis antes comentada— es sólo aparente, pues, en realidad, se trata de focos neumocócicos, estreptocócicos, etc., que habían pasado inadvertidos. El cuadro clínico es muy parecido al de la cerebroespinal. La neumocócica puede coincidir con herpes, con gran rigidez de la nuca y con líquido muy purulento, todo lo cual hace especialmente fácil, sin el auxilio bacteriológico, su confusión con la meningocócica. La listeriosis (Listeria monocytogenes) ya citada, suele causar una meningitis, especialmente puerperal, con pleocitosis acentuada y hallazgo del germen en el liquor. Se acompaña de conjuntivitis purulenta y a veces endocarditis o poliserositis. Sobre la meningitis miálgica, (Þ).

     Entre las leplospirosis además de la enfermedad de Weil, ya citada, diversos tipos pueden producir meningitis: así el L. pomona determina la meningitis de los porquerizos, con intensa cefalea por meningoencefalitis que puede asociarse a polineuritis; la L. grippo-typhosa causante de la fiebre del campo, también puede producirla, la L. canicola, además de ictericia y lesión renal se complica a veces con meningitis por lo general benigna.

     El virus Coxsackie y otros enterovirus (los ECHO, por ejemplo) producen meningitis cuya etiología puede hoy demostrarse por la investigación virológica en heces o liquor. Es posible que la «meningitis exantemática» linfocitaria, que se acompaña de una erupción rubeoliforme, pertenezca a aquella etiología, cada vez más reconocida como de frecuencia importante. También ciertos protozoos como el Toxoplasma Gondii pueden producir meningitis aséptica.

     Más rara es la meningitis o meningoencefalitis aguda, febril, producida por hongos, por ejemplo, el Cryptococcus neoformans (Tórula histolytica), muy extendido en el mundo vegetal, que suele acompañarse de lesiones pulmonares, nodulares o cavitarias, cuando la puerta de entrada es por inhalación; en otros casos es cutánea y se observan úlceras. Complicaciones cardiacas, renales o las sepsis ensombrecen el pronóstico. La meningitis es, a veces, subaguda con evolución fatal en pocas semanas; pero en otros casos tienen un curso tórpido, sin cefalea ni rigidez de nuca, pero con hipertensión endocraneana creciente, ataxia cerebelosa, paraparesia espástica y demencia. En otras formas simula un tumor cerebral. El diagnóstico se basa en el hallazgo del Cryptococcus en el L.C.R. y las reacciones serológicas.

     En la enfermedad de Behçet puede presentarse una meningoencefalitis muy grave, afectando también a la médula, con trastornos cerebelosos, hemiplejía o paraplejía y síntomas psíquicos. Las aftas orales y genitales y la iridocicilitis facilitan el diagnóstico.



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