Mano en garra.





Mano en garra.  Esta deformación se constituye por la extensión de las articulaciones metacarpofalángicas y la flexión de las articulaciones interfalángicas primera y segunda. Débese a una acción excesiva del extensor común de los dedos y de los flexores de los dedos por falta de la acción antagónica que normalmente ejercen los músculos lumbricoides e interóseos. Se presentan en estados muy diferentes:

     A) Atrofia muscular progresiva (Aran-Duchenne). Es un síntoma constante y, en ocasiones, durante algún tiempo, único. Generalmente se inicia la atrofia por los músculos de la eminencia tenar, a los que siguen los de la hipotenar y los interóseos. De ello resulta una disposición especial de la mano en garra: el pulgar se retrae hacia el dorso de la mano, situándose en el mismo plano que los otros dedos; la palma se aplana por depresión de las eminencias tenar e hipotenar; la primera falange se extiende; las segundas y terceras falanges se flexionan. El pulgar se hace inoponible (mano de antropoide). Si se percute o presiona el extensor del pulgar sobre el radio, en la muñeca, se produce una intensa extensión de este dedo sobre el dorso de la mano, con flexión de la segunda falange, por la falta del antagonismo de los flexores (Marañón). Este signo puede ser útil al comienzo de la afección. Sobre el diagnóstico y variedades de la atrofia muscular, (Þ).

     B) En la esclerosis lateral amiotrófica suele ser especialmente marcada la mano en garra (Þ).

     C) Parálisis del cubital. Esta parálisis da lugar a la llamada garra cubital, que se distingue porque los dedos principalmente afectos son el anular y el meñique. Su deformación es reductible y se debe a la parálisis de los interóseos de los espacios correspondientes. Los dedos paralizados no pueden realizar los movimientos de reunión y separación (abanico). Es tanto más marcada esta deformación cuanto más baja es la lesión o la herida del cubital. Hay atrofia de la eminencia hipotenar y de los interóseos, sobre todo el cuarto espacio. Sobre esta parálisis, (Þ).

     D) Parálisis del mediano: mano en supinación, imposibilidad de flexionar el índice y el medio al flexionar la mano; falta de oposición del pulgar (mano de antropoide), atrofia de la eminencia tenar. Una causa frecuente es el síndrome del túnel carpiano. Véase su descripción completa (Þ).

     E) Siringomielia. La mano en garra siringomiélica es idéntica a la de la atrofia muscular progresiva, y no es raro que se diagnostique ésta. Otros síntomas: (Þ).

     F) En la paquimeningitis cervical, la mano en garra es idéntica a la de la atrofia muscular; generalmente, más marcada en un lado. Otros síntomas de la paquimeningitis: (Þ). Los neurinomas, fibromas y otros tumores con compresión radicular —y medular luego— cervical, pueden producir síntomas parecidos. En ambos casos suelen ser bilaterales.

     G) Las radiculitis braquiales, en las que se afectan las raíces cervical octava y dorsal primera, producen, además de los síntomas habituales de la radiculitis (Þ), la atrofia de los músculos del grupo mediano y cubital, con mano en garra. En estos casos debe siempre sospecharse la posible existencia de una costilla cervical o un síndrome del escaleno.

     H) En el síndrome de Hurler (mucopolisacaridosis) o gargoilismo. También en los mongólicos y otros estados subnormales cerebrales suele existir alguna deformación, con flexión de uno o todos en dedos.

     I) En los hemipléjicos (unilateral) y en los parkinsonianos (bilateral), el hipertono muscular deja la mano semiflexionada.

    J) En el síndrome hombro-mano, por distrofia refleja simpática, en la convalecencia de un infarto de miocardio o de otro origen, existe dolor en la extremidad superior, limitación funcional de la articulación del hombro y trastornos tróficos cutáneos, con edema a menudo; la mano presenta contractura en flexión de los dedos.

     K) La garra artropática es frecuente en distintas poliartritis crónicas, especialmente en la artritis reumatoide avanzada.

     L) La contractura palmar de Dupuytren, que describimos a continuación, constituye también un esbozo de garra.

     M) Por congelación, en accidentes de montaña o en las guerras («mano de trinchera») se producen contracturas en flexión de los dedos de la mano o de los pies, en garra. La isquemia duradera es responsable de la retracción y fibrosis.

     N) La contractura isquémica de Volkmann, de la que nos ocupamos en el apartado III, puede incluirse también entre las manos en garra.



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