La leucorrea de las afecciones gonocócicas.





Merece capítulo aparte la leucorrea de las afecciones gonocócicas. Con razón dicen todos los autores recientes que, aunque se debe pensar siempre en la gonococia en presencia de una leucorrea intensa, no se debe abusar a la ligera de este diagnóstico. Suele ser una leucorrea abundante, muy purulenta, a veces amarilloverdosa; pero ninguno de estos datos caracteriza al flujo gonocócico; el diagnóstico de esta infección sólo se puede hacer o por antecedentes muy expresivos del contagio, o por la coexistencia de localizaciones típicas (como las artropatías), o, sobre todo, por el hallazgo del germen en el flujo. Es sabido, no obstante, que este hallazgo sólo es posible en las primeras fases de la infección; su ausencia no invalida, pues, el presunto diagnóstico; en todo caso, no puede limitarse la exploración al examen de un frottis del flujo espontáneo, sino que debe tomarse el líquido en el interior del útero, en la uretra, en las glándulas de Skene (junto al meato de la uretra) y en el líquido de presión de las glándulas de Bartolino; debe hacerse, además, el cultivo, que, realizado con buena técnica, puede dar colonias positivas a las veinticuatro horas. Todos estos análisis deben repetirse varias veces si son negativos antes de abandonar el diagnóstico. Debe hacerse también la desviación del complemento (Þ). La infección gonocócica es casi siempre de origen venéreo; pero hay bastantes casos no venéreos, hecho que, aunque bien conocido, olvidan frecuentemente los médicos.

     A) La gonococia genital venérea produce el flujo con los caracteres antes señalados; a veces, sin embargo, puede ser muy discreto, casi inadvertido para la paciente; por tanto, la gonococia debe ser investigada en toda leucorrea, aun de apariencia benigna, aun sin complicaciones, sobre todo si los antecedentes sexuales inducen a esta sospecha. La lesión puede ser una vaginitis bien tolerada o una lesión extensa del aparato genital (metritis, salpingitis, salpingoovaritis): (Þ). Pueden presentarse todas las complicaciones conocidas (uretritis, cistitis, pielitis, artropatías, endocarditis).

     B) La gonococia genital no venérea ocurre principalmente en niñas; una parte nada exigua de las leucorreas por vulvovaginitis infantil son de origen gonocócico. Así como en la leucorrea de la mujer adulta se suele abusar del diagnóstico de gonococia, en la leucorrea infantil se piensa en esta causa demasiado poco. Sobre todo, se observa en niñas que asisten a colegios o asilos, en los que el contagio se hace por el agua de los bidés o por las toallas, etc.; hay que tener en cuenta la extraordinaria receptibilidad para esta infección de los órganos genitales de las niñas. Puede aparecer como un flujo discreto, sin ninguna complicación, crónico desde el comienzo; otras veces, empieza en forma aguda y puede producir todo género de complicaciones: uretritis, cistitis, artropatías, peritonitis (de pronóstico, generalmente, no grave). Son extremadamente rebeldes a los tratamientos, pero se pueden curar espontáneamente al llegar la pubertad.



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