Glositis.





Glositis:

      A) La glositis aguda, consecutiva a ulceraciones, traumatismos (principalmente irritaciones dentarias, maniobras incorrectas de los dentistas, etc.), a infecciones agudas (tifoidea, viruela, tifus exantemático, etc.), se caracteriza por la etiología, que suele ser evidente, y por el síndrome de hinchazón, fiebre, sialorrea y dolor, sobre todo al ingerir alimentos calientes o especiados. En otros casos se debe al muguet o candidiasis.

     B) Glositis estreptocócica crónica. Esta glositis puede producir molestias subjetivas considerables con una apariencia lesional muy pequeña. Sólo se observa enrojecimiento ligero en la punta y en los bordes, estado «geográfico», fisurado de la superficie lingual, muy ligero, que, a veces, sólo se hace perceptible distendiendo la lengua con los dedos. Se presenta en personas que han padecido infecciones estreptocócicas agudas (erisipela, fiebre puerperal, etcétera) o que son portadoras de focos infecciosos crónicos (dentarios, faríngeos, etc.). Estas glositis son responsables de estados glosidínicos incorrectamente atribuidos a neurosis. Puede su sintomatología ser poco significativa y dar lugar, tardíamente, a la glositis parenquimatosa crónica (Þ).

     C) Glositis anémicas:

     1. Es típica de la anemia perniciosa (Hunter) en nuestro país, sin embargo, menos que en los países centroeuropeos y norteamericanos. Puede anunciarse por sensaciones de quemadura o dolor, sobre todo en la mitad anterior, sin lesión alguna; pero pronto aparece el aspecto rojo, liso a veces con pequeñas vesículas, con atrofia de las papilas; en los casos avanzados, la mucosa está francamente atrófica. Puede infectarse fácilmente, sobre todo si, como es lo frecuente, hay sepsis dentaria. No es raro que enfermos anémicos iniciales presenten como primer síntoma, con mucha antelación a los demás, esta glositis; por lo que, ante toda glositis, el análisis de la sangre es indispensable. Otros síntomas: (Þ).

     2. Hay casos en los que se encuentra la glositis asociada a la aclorhidria, pero sin anemia; pretenden algunos que esta variedad coincide preferentemente con lesiones del hipotálamo o de la hipófisis: no lo he comprobado.

     3. Otra variedad de la glositis es la asociada con aclorhidria, anemia y disfagia, constituyendo el síndrome de Plummer-Vinson (Þ), hoy considerado sideropénico, asociado a una anemia ferropénica crónica.

     D) Glositis pelagrosa. Es también menos frecuente en la pelagra de nuestro país que en las de otros. Puede ser muy intensa. Generalmente no es precoz. Afecta, al principio, la punta y bordes de la lengua, que están rojos e hinchados; luego se extiende al resto de la lengua y, a veces, a toda la mucosa bucal, convirtiéndose en una estomatitis que puede ulcerarse, adoptando a veces el aspecto seudomembranoso. En algunos casos he visto sialorrea intensísima. Otros síntomas de la pelagra: (Þ). Los trastornos linguales pueden presentarse aislados del resto del síndrome pelagroso, como manifestación única.

     E) Glositis en las intoxicaciones crónicas (alcoholismo, arsenicismo, saturnismo, hidrargirismo, etc.). Se caracterizan por el estado seudoedematoso o francamente edematoso de la lengua, con parestesias o glosodinias, más o menos intensas, según la sensibilidad del enfermo; la huella de los dientes suele quedar permanentemente impresa en los bordes linguales: este tipo de lengua ha sido achacado especialmente a los alcohólicos, pero se presenta también en glositis de otro origen e incluso en personas normales.

     F) Hoy se observa muy frecuentemente la glositis por exceso de antibióticos —del grupo de las tetraciclinas y otros—, superficial, limitada a los bordes y punta de la lengua, en relación con el muguet (Þ), que desaparece al suspender los antibióticos, ayudando el tratamiento con vitaminas del complejo B. También en los tratamientos con citostáticos pueden presentarse glositis y estomatitis, a menudo precursoras de una leuco o trombopenia yatrógenas, que obligan a suspender la medicación.

     G) En los países tropicales se observa una glositis crónica, infecciosa, con adenopatías, debida a la misma simbiosis fusobacilar de la angina de Vincent (Þ).

     H) En los síndromes de malabsorción, por carencias múltiples, junto a polineuropatías; especialmente se relacionan con la falta de vitamina B12.



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