Artropatías sintomáticas.





Artropatías sintomáticas. A veces, la artropatía no se puede clasificar en ninguno de los grupos exógenos o endógenos antes comentados. Pero, en cierto modo, orienta hacia su etiología la coincidencia de la artropatía con diversas enfermedades generales. He aquí las principales:

     A) Artropatías nerviosas. Evidentemente, ciertas enfermedades del sistema nervioso predisponen a las artropatías. El hecho de esta coincidencia y el que sean las lesiones articulares rigurosamente bilaterales induce a admitir un posible origen nervioso, quizá hipotalámico, a aquéllas; o, por lo menos, no puede negarse la posibilidad de que con las influencias tróficas, nerviosas, colaboren los factores metabólicos infecciosos, o ambos a la vez. Las principales artropatías de este grupo se presentan en los siguientes casos:

     1. Enfermedad de Parkinson. En esta enfermedad, sobre todo en su forma senil, esclerósica, hay con gran frecuencia artropatías dobles, crónicas, progresivas.

     2. Tabes dorsal. Es la artropatía deformante uno de los signos clásicos de la tabes (artropatía de Charcot), caracterizándose por su gran volumen (gran hidrartrosis, gran deformidad ósea), por su rápido crecimiento (puede aparecer en unas horas), por ser indoloras, por la tendencia a las luxaciones y fracturas espontáneas en parte debido a la laxitud articular por la hipotonía muscular. Afecta, generalmente, a las rodillas o a las articulaciones de los hombros y de los tobillos; con menos frecuencia, a las demás. Son, muchas veces, simétricas. Probablemente están ligadas a la repetición de finos traumatismos, inadvertidos por el enfermo gracias a la pérdida tabética de la sensibilidad profunda. Otros síntomas: (Þ).

     3. Siringomielia. En esta afección hay artropatías muy parecidas a las tabéticas; como éstas, insidiosas, voluminosas, indoloras, simétricas. Se acompañan de rápida atrofia muscular. Afectan de preferencia al miembro superior: hombros o codos. Otros síntomas de la siringomielia: (Þ).

     4. Diabetes. La neuropatía diabética, que puede afectar a los nervios autónomos además de los cerebroespinales, suele afectar a las articulaciones distales de las piernas.

     B) Artropatías en las colagenosis: Aparte de la artritis reumatoide, ya citada, que podría incluirse aquí, nos referimos ahora a la esclerodermia, la dermatomiositis y el lupus eritematoso diseminado, principalmente.

     C) Artropatías hemorrágicas:

     1. La más importante es la hemofílica. Cuando la hemofilia ha sido previamente diagnosticada (Þ), la aparición de las artropatías se interpreta, etiológicamente, sin dificultad. Pero estas artropatías pueden presentarse en la hemofilia larvada, indiagnosticada. Toda artropatía juvenil (generalmente antes de los diez años y en varones), intensa, muy deformante, poco dolorosa, afectando principalmente a la rodilla, debe hacer pensar en la hemofilia. Al principio se trata de un simple derrame hemático, sobrevenido con ocasión de un traumatismo, que puede ser muy pequeño: una simple carrera, por ejemplo; esta etiología traumática insignificante, y, a veces, la aparición de cardenales en la región articular, son datos preciosos para el diagnóstico. El derrame se reabsorbe; pero al reincidir, determina un estado degenerativo del cartílago y del hueso, constituyéndose la fase crónica de las artropatías. Hay, además, hemorragias intraóseas (del tejido esponjoso y del periostio) que contribuyen a la lesión. Hay gran atrofia muscular. La imagen radiográfica es característica. Los caracteres expuestos, unidos al estado general del enfermo, comúnmente mediocre, hacen que, con frecuencia, se diagnostiquen estas artropatías como tuberculosas.

     2. En la plaquetopenia constitucional (Glanzmann) (Þ) se presentan artropatías hemorrágicas parecidas a las hemofílicas.

     3. En las leucemias agudas y a veces en las crónicas se presentan artralgias y artritis de las grandes articulaciones e incluso de las pequeñas, en las agudas, como síntoma precoz, con cierta frecuencia, antes de las manifestaciones típicas de leucosis.

     4. Hemartrosis de repetición preferente en la rodilla, pueden deberse a una sinovitis velloso-nodular. La punción depara un líquido articular parduzco o serohemático, con células espumosas y otras gigantes multinucleadas y depósitos de hemosiderina.

     5. Otra hemartrosis recurrente, no hemopática, es la debida a un hemangioma sinovial.

     C) Artropatías traumáticas. Hay artropatías que aparecen después de un traumatismo; pero soy muy escéptico respecto a que el papel del traumatismo sea lo suficientemente importante para justificar el nombre de artropatías traumáticas. Los traumatismos, ya accidentales, ya profesionales, actúan, por lo común, como fijadores en la articulación traumatizada de una infección general: por ejemplo, es muy común, como he dicho, que, aparentemente, se inicien las artropatías tuberculosas por un golpe; otro tanto puede decirse de las artropatías gotosas (la misma localización de la gota clásica en la articulación del dedo gordo del pie puede estar en relación con que esa articulación es constantemente traumatizada durante la marcha, sobre todo en los individuos obesos); acabamos de ver que el traumatismo juega también un papel de colaborador en las artropatías tabéticas, siringomiélicas y hemofílicas.

     D) Artropatías endocrinas:

     1. Se han descrito artropatías tiroideas, tímicas, suprarrenales, paratiroideas, hipofisarias. No creo que se trate más que de puras coincidencias de una artropatía y de una endocrinopatía; y, a lo sumo, de preparaciones del terreno articular por la disendocrinia, para la más fácil actuación de las causas, endógenas o exógenas, del reumatismo.

     2. La única artropatía de este grupo que merece una mención especial por su frecuencia y por la relativa constancia de sus caracteres clínicos es la artropatía climatérica. Suele aparecer en mujeres obesas, generalmente con profesiones que les obligan a estar mucho tiempo en pie (cocineras, tenderas, etc.); afecta a ambas rodillas (gonartrosis), con deformación discreta; pero son muy dolorosas, sobre todo en los movimientos de extensión (bajar las escaleras, etc.); con muchos crujidos; es muy frecuente un lipoma simétrico (lipartrosis) en la cara interna de la rodilla; radiográficamente muestran hidrartrosis, osteoporosis y osteofitos; suelen coincidir con pie plano; la opoterapia ovárica las mejora. Dolor vivo a la presión de la línea articular. Probablemente, obedecen a un mecanismo complejo: a factores mecánicos (el peso, el pie plano que repercute sobre la rodilla); a factores humorales, hipoováricos (que determinan la tendencia a la osteoporosis y la debilidad muscular); a los factores reumatógenos habituales (tendencia a la gota y focos infecciosos, ambos muy frecuentes en esta edad); todos estos factores deben ser investigados, para ser tenidos en cuenta en el tratamiento (Þ).

     3. En el climaterio femenino, se presenta algunas veces la bursitis de la bolsa de inserción del músculo sartorio, en la cara interna de la tibia; con dolor agudo, sobre todo al subir y bajar escaleras; no debe confundirse con las artropatías descritas; en la bursitis, los movimientos pasivos de la rodilla no son dolorosos y la radiografía es negativa (Marchowitz).

     E) Artropatías por insuficiencia de hierro. Sobre esta rara artroosteosis, (Þ).

     F) Artropatías en las intoxicaciones exógenas. En diversas intoxicaciones se presentan artropatías, muchas veces simples artralgias, otras con tumefacción articular o hidrartrosis; pero con radiografía normal. Se han señalado en la intoxicación por el plomo (no confundirlas con la gota saturnina); en la del gas del alumbrado, etc. Especialmente citaré las artropatías barbitúricas, que, para algunos, se presentan en el 10 por 100 de los casos de intoxicación intensa (Þ).



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  • caracteres sintomaticas
  • artropatía tabética
  • hemofilia larvada
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