Espasmos profesionales (discinesias funcionales, calambres profesionales).





Espasmos profesionales (discinesias funcionales, calambres profesionales).  Este trastorno es un espasmo y no un calambre, ya que no siempre existe el dolor característico de éste. Consiste en contracciones espasmódicas de un grupo de músculos que habitualmente sirven para la ejecución de un acto determinado, familiar al enfermo; aparecen cuando ese acto se ha repetido mucho tiempo e impiden su realización, cesando con el reposo. Se achacaban antes a fenómenos puramente neuróticos o histéricos; pero hoy se sabe que casi siempre tienen una causa lesional: neuritis de los nervios correspondientes, debida a compresión por la larga postura (por ejemplo, de los nervios del brazo al escribir); o bien, lesiones o anomalías de la columna cervical (pequeñas luxaciones intervertebrales, espondilitis cervicales iniciales, costilla cervical); o bien, lesiones encefalíticas: en algunos casos, uno de estos espasmos ha sido el signo precursor de un parkinsonismo; finalmente, no es imposible que en ciertos de estos enfermos intervengan fenómenos de espasmo arterial: su parecido con una claudicación intermitente es notorio. Desde luego, en muchas ocasiones, colabora, con estas causas orgánicas, la predisposición neurótica del enfermo. Las formas más frecuentes del espasmo profesional son:

     A) El espasmo de los escribientes. La mano, al cabo de un cierto tiempo de escribir, se crispa sobre la pluma, el puño se contrae y quizá también el antebrazo y el brazo entero: la escritura se hace imposible; tras un rato de reposo, puede volver a reanudarse, pero el espasmo reaparece de nuevo; poco a poco, el fenómeno se presenta más cerca de la iniciación de la escritura, y ésta acaba por hacerse imposible. En algún caso, he visto que la reeducación de la mano izquierda ha permitido la escritura; pero otras veces se ha reproducido el trastorno. En mis casos, los enfermos podían escribir a máquina. El espasmo puede ser doloroso (forma neurálgica), o acompañarse de una fuerte tremulación (forma temblorosa), o ser sustituido por una momentánea parálisis de la mano (forma paralítica). Su pronóstico no es banal.

     B) Otras formas que basta citar son: el espasmo de los dactilógrafos, de los violinistas, de los pianistas, de las costureras, de los telegrafistas, de los ordenadores, de las cigarreras, de los automovilistas, etc.



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