Variaciones del número de Hematíes.





Hematíes, variaciones del número de.  En el hombre normal, el número de hematíes es 4.500.000 por milímetro cúbico; algo menos en el niño (salvo los primeros días en que hay ligera poliglobulia). Más exactamente en la mujer las cifras oscilan entre 4 y 4,5 millones y en el varón entre 4,5 y 5 millones. Según distintas circunstancias, su número puede variar: por ejemplo, la vida de las alturas produce poliglobulia, e igualmente la respiración en atmósferas cargadas o el intenso trabajo muscular; una alimentación reducida rebaja la cifra de hematíes; y así, en los europeos actuales, la cifra habitual puede no sobrepasar los 4.000.000. Pero, en general, se mantiene en cifras bastante constantes: pues así lo requiere la complejidad y la trascendencia de las funciones que desempeñan los hematíes, singularmente la vital de servir de vehículo transportador al oxígeno, desde el árbol pulmonar a los tejidos, para la respiración de éstos.

     El mecanismo regulador de la hematopoyesis es muy complicado; desde el punto de vista práctico, el factor más importante es un principio excitante de la hematopoyesis, elaborado por las glándulas de la región pilórica del estómago, llamado factor intrínseco, el cual, unido a un factor extrínseco, procedente de la alimentación (principalmente de la levadura de cerveza, arroz, tomate, carne, leche, yema de huevo y, sobre todo, hígado), formaría un cuerpo llamado principio antianémico, que actúa, probablemente por mecanismo hormonal sobre la médula ósea, excitando la formación de los hematíes, este principio antianémico se almacena (y quizá se acaba de construir y activar) en el hígado. Hoy se sabe que existe otro factor hormonal, la eritropoyetina, principalmente de origen renal. Al lado de esta acción química, hormonal, sobre la hematopoyesis hay que considerar una acción reguladora, nerviosa, emanada de centros vegetativos situados en el hipotálamo, en el infundíbulo, por tanto, en relación con la increción de la hipófisis y, a través de ésta, con las otras glándulas endocrinas.

     De lo dicho se desprende: que las enfermedades del estómago que impiden la fabricación del factor intrínseco, como ciertas aclorhidrias, se acompañarán de anemia; que las enfermedades del intestino que impiden la absorción del factor extrínseco, se acompañarán de anemia; que la aportación insuficiente, por la alimentación, de este principio extrínseco, se acompañará de anemia; que lesiones graves del hígado, se acompañarán de anemia (aunque no intensa, pues otros órganos colaboran con el hígado en su función de almacenaje del principio antianémico); que lesiones de los centros vegetativos hematopoyéticos pueden alterar la formación de hematíes: conocemos la poliglobulia de origen nervioso, y teóricamente se puede admitir que existe también una anemia de este mismo origen; finalmente, estos datos nos explican que ciertas endocrinopatías se acompañan, asimismo, de anemia o de oliglobulia.

    Además de este mecanismo regulador de la formación de hematíes, el organismo dispone de un recurso inmediato para proporcionar glóbulos rojos a la sangre circulante: la contracción del bazo, que es un inmenso depósito de estos glóbulos, los filetes musculares del bazo, al contraerse por la influencia del simpático, exprimen el órgano y vierten en la vena esplénica su contenido eritrocítico (artificialmente se puede provocar este fenómeno por la adrenalina o el frío).

     A) Hay disminución del número de hematíes en todas las anemias (Þ), excepto las del tipo clorótico, en las que puede ser muy discreta o nula. Se considera como anémica toda sangre con menos de 4.000.000 de hematíes.

     B) Hay aumento de los hematíes en todas las poliglobulias (Þ). Se considera como poliglobúlica toda sangre con más de 5.000.000 de hematíes.



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