Tumoraciones de origen intestinal.





Tumoraciones de origen intestinal:

      A) El cáncer del intestino delgado se palpa, aunque no siempre, como una masa movible, en la región umbilical o en uno u otro flanco del vientre o en el hipogastrio. Su manifestación más típica es el estreñimiento, alternando con diarreas simples o mucosas o mucosanguinolentas; la diarrea suele ser más frecuente que el estreñimiento; hay temporadas de febrícula, tendencia caquéctica, tendencia a la obstrucción (Þ).

     El carcinoide del delgado no suele palparse y, sobre todo si existen metástasis hepáticas, se manifiesta por el síndrome carcinoide debido a la serotonina y péptidos vasoactivos: diarreas, sofocos, telangiectasias faciales con cianosis, crisis asmáticas, lesiones endocárdicas derechas y dolores cólicos abdominales.

     B) Linfoma primitivo intestinal. Puede presentarse en forma localizada, una masa en delgado, a veces palpable, que puede producir obstrucción con los síntomas típicos, invaginación, perforación e infección y ocasionalmente hemorragias; se acompaña de un síndrome general; astenia, anorexia y pérdida de peso. Otra forma es difusa: el linfoma asociado a malabsorción que incluye un tipo «clásico» y otro «mediterráneo» (o enfermedad inmunoproliferativa del delgado). Existen infiltración extensa y pólipos o fosas múltiples en yeyuno distal e íleon en el clásico y en zona duodeno-yeyunal, en el «mediterráneo». Clínicamente determina malabsorción y enteropatía exudativa con proteinorrea, diarreas, esteatorrea y anemia. La biología muestra a menudo grammapatía monoclonal variable o enfermedad de cadenas pesadas alfa. La biopsia intestinal peroral registrará el tipo histológico: linfoma histiocítico, de celularidad mixta, linfocítico o hodgkiniano. Para considerar como primitivo un linfoma intestinal se exige ausencia de adenopatías periféricas, así como de hepato o esplenomegalia, normalidad del leucograma y del mediastino.

    C) Las lesiones crónicas del apéndice pueden dar lugar a plastrones inflamatorios muy acentuados, a veces verdaderamente tumorales: forma esclerósica, dura, irregular; flemón leñoso apendicular (Merial), que algunas veces son de naturaleza actinomicósica; abscesos periapendiculares con gran tensión, seudotumorales. En los viejos, a veces, la apendicitis finge un tumor duro, que simula un cáncer, incluso en la radiografía (forma seudotumoral: Hernando). Otros síntomas: (Þ).

     D) En la ileítis terminal se toca, a veces, una masa inflamatoria en la fosa iliaca derecha que se puede confundir con procesos apendiculares o cecales, con tumoraciones de la región, con procesos tuberculosos, etc. (Þ).

     E) Formaciones inflamatorias o quísticas a expensas del divertículo de Meckel o de otros divertículos del final del intestino delgado. Son raras. Su diagnóstico es dificilísimo. Otros signos del divertículo: (Þ y Þ).

     F) En la fosa iliaca derecha se palpan todas las lesiones inflamatorias o tumorales del ciego (Þ).

     G) Enfisema del ciego o del colon ascendente. Lesión rarísima, producida por fisura de la mucosa, que origina un tumor blando, indoloro, profundamente crepitante, de diagnóstico dificilísimo, entre otras razones porque se añade a lesiones preexistentes, como tiflitis, ileítis, etc.

     En la pneumatosis cystoides intestinalis aparecen burbujas o bullas gaseosas intramurales en el estómago y en el intestino a menudo asintomáticas, visibles radiológicamente; pueden estallar y originar un neumoperitoneo subfrénico.

     H) Los tumores o lesiones inflamatorias, banales o tuberculosas del colon ascendente y del ángulo hepático del colon son raros. Se palpan en el flanco derecho o en la región subhepática. Su diagnóstico diferencial con los procesos vesiculares o con los renales puede ser muy difícil. Es imprescindible el auxilio de la radiografía. El diagnóstico más importante es el del cáncer (adenocarcinoma), casi siempre con dolor de tendencia epigástrica, rara dispepsia, poco estreñimiento, frecuente diarrea con ausencia habitual de sangre y moco y rara obstrucción.

     I) Las lesiones tumorales o inflamatorias del colon transverso se palpan en la región epigástrica, umbilical o hipogástrica.

     J) Estas mismas lesiones, en el ángulo esplénico del colon o en el colon descendente, se palpan en el hipocondrio izquierdo o en las vecindades de la fosa iliaca izquierda; las de la S iliaca, en la fosa iliaca izquierda. Los síntomas de todas estas afecciones del colon (Þ). Es interesante el cotejo de los síntomas del cáncer del colon ascendente, arriba expuestos, con los del cáncer del colon descendente y S iliaca.

     K) Tumoraciones fecales (fecalomas). Se pueden percibir en cualquier parte del trayecto del intestino grueso: fosa iliaca derecha, ángulo hepático, ángulo esplénico, fosa iliaca izquierda. La coexistencia de un estreñimiento inveterado y el buen estado general hacen difícil todo error; pero, en algunos casos, la dureza de la tumoración y el mal estado general que producen las concomitantes colitis prolongadas pueden hacer pensar en estados inflamatorios graves o neoplásicos. La movilidad de estas masas después de purgantes e irrigaciones deshace, desde luego, toda duda; pero no siempre se logra rápidamente cuando se trata de grandes escíbalos enclavados. A veces producen cuadros de suboclusión o de obstrucción intestinal que simulan un abdomen agudo y se resuelven por un enema de limpieza o requieren la extracción digital.

     L) Las tumoraciones por dilatación de trozos del tubo intestinal son fáciles de diagnosticar: meteorismo parcial por estrechez (Þ), megacolon (Þ).



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