Trastornos circulatorios de la retina.





Trastornos circulatorios de la retina:

      A) Hemorragias retinianas. Proporcionan una casuística copiosa. Pueden ser numerosas y pequeñas (designándose entonces con el nombre impropio de retinitis hemorrágica), o bien, aisladas y poco numerosas, extensas, unilaterales o bilaterales (hemorragias de la retina, propiamente dicha). Las diseminadas producen los vagos síntomas subjetivos de toda retinitis, más arriba expuestos. Las extensas pueden determinar un defecto de visión súbito: escotoma, ambliopía, amaurosis. El examen oftalmoscópico muestra las hemorragias típicas cuando son recientes; y si son viejas, manchas blancas y a veces pigmentadas. Se presentan:

     1. En casos de traumatismos, de diagnóstico evidente.

     2. En trastornos circulatorios: principalmente cardiopatías, en la fase de descompensación; arteriosclerosis; e hipertensión.

     3. En casos de diátesis hemorrágica (Þ).

     4. En la anemia perniciosa, sobre todo cuando hay síntomas neuroanémicos (Þ).

     5. Hay casos en los que la hemorragia de la retina no parece relacionarse con ninguna de las causas expuestas, apareciendo reiteradamente en personas jóvenes, al parecer sanas (hemorragia retiniana de repetición: Sales). Se ha achacado a estados latentes de las etiologías antes expuestas o a procesos más o menos vagos: intoxicaciones, periflebitis retiniana, generalmente tuberculosa, infecciones focales, sobre todo nasales y bucales, hipoavitaminosis, especialmente C, endocrinopatías, etc. Pero la verdad es que en muchos de éstos, una investigación minuciosísima no descubre rastros de ninguna de estas afecciones.

     B) Espasmo de las arterias retinianas. Produce una amaurosis súbita, unilateral o bilateral, que desaparece rápidamente; pero puede dejar lesiones retinianas con molestias subjetivas y alteraciones oftalmológicas. Se presenta en:

     1. Arteriosclerosis, hipertensiones primitivas juveniles (Þ).

     2. En algunas intoxicaciones, como la quinínica (Þ).

     3. En los espasmos reflejos, que se presentan en muchas circunstancias patológicas; por ejemplo, durante una punción pleural, o un neumotórax artificial; durante una amigdalectomía (caso mío), etc. Es, desde luego, probable que algunas amaurosis o ambliopías llamadas histéricas (Þ) tengan este mecanismo.

     C) Embolia o trombosis de la arteria retiniana. Produce una amaurosis unilateral. Es más frecuente en el ojo izquierdo. El examen oftalmoscópico acusa imágenes típicas, variables, según que el accidente sea reciente o lejano. Se presenta en todas las causas que pueden producir la embolia (Þ), principalmente la endocarditis; la instantaneidad del accidente, en enfermos endocardíticos, permite al clínico experto hacer el diagnóstico, que el especialista confirma.

     D) Trombosis de la vena central retiniana. Sus síntomas son semejantes a los de la embolia si es afectado el tronco central de la vena; más discretos si es una rama la trombosada. Puede haber glaucoma consecutivo. Se presenta en arteriosclerosis, cardiopatías descompensadas, flebitis, nefritis, diabetes. El diagnóstico exacto sólo puede hacerlo el oftalmoscopio.

     E) Aneurismas (Micro-) en la retinopatía diabética, ya citados, son muy característicos de aquella enfermedad.



  • ¿la aterosclerosis se diagnostica con un oftalmoscopio?
  • periflebitis retiniana

  • amaurosis unilateral izquierda

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