Telangiectasia.





Telangiectasia.

     Se llama así a la dilatación permanente de las finas arteriolas y de los capilares, que aparecen en la piel como manchas vasculares radiadas, estrelladas, ligeramente salientes en su parte central, de color rojo o rojizo, a veces pulsátiles si se les mira con atención. A la presión, desaparecen. Se parecen mucho a las ectasias de las pequeñas venas (Þ), y algunos autores las confunden; las ectasias venosas son más finas y no forman pequeñas manchas estrelladas como las telangiectasias, sino redes más amplias, nunca pulsátiles; pero a veces, ambos trastornos aparecen reunidos.

     Las telangiectasias aparecen, sobre todo, en la piel de la cara, cuello y parte alta del tronco; menos veces en el vientre, y en los miembros inferiores (en estos últimos, en cambio, son muy frecuentes las ectasias venosas, en la mujer). Las telangiectasias pueden formarse también en las mucosas y en las vísceras, sobre todo en las mucosas bucales y faríngea, en la lengua y en la mucosa nasal, pudiendo ser origen de hemorragias cutáneas o mucosas, principalmente epistaxis (Þ). En algunos casos alcanzan un gran interés diagnóstico. Se presentan en los casos siguientes:

     I. Pueden ser constitucionales y hereditarias (Osler), verdaderos nevi vasculares, denunciándose por hemorragias, sobre todo epistaxis, a las que no se encuentra durante mucho tiempo explicación (Þ).

     II. En la cirrosis hepática son frecuentes. Algunos autores suponen que pueden ser la causa (y no las varices venosas) de las hemorragias cutáneas y viscerales frecuentes en estos enfermos; por lo menos, de algunas de ellas, en colaboración, siempre, con los trastornos de la coagulación propios de la insuficiencia hepática (Þ).

     Son típicas en la cirrosis hepática, aunque pueden presentarse también en otros procesos con insuficiencia hepática, las arañas o estrellas vasculares en la cara o tórax y el eritema palmar en las manos. Los «puntos rubíes», telangiectasias puntiformes sin ramificaciones, son probablemente otra manifestación cutánea de disfunción hepática.

     III. En el alcoholismo hay frecuentemente telangiectasias y también ectasias venulares. A veces denuncian la cirrosis alcohólica. El vulgo suele sospechar, no siempre fundadamente, como signo de alcoholismo las telangiectasias de la cara.

     IV. En el acné rosáceo (Þ), sobre todo en las mujeres climatéricas, en la lepra (puede ser un síntoma revelador) (Þ), en la xerodermia pigmentada, en el síndrome hipofisosuprarrenal (Cushing) y en los obesos pletóricos, rojos (afines, probablemente, de dicha hiperfunción hipofisosuprarrenal) (Þ) suele haber telangiectasias.

     V. Telangiectasias periungueales se observan en las conectivopatías sistémicas: dermatomiositis, lupus eritematoso diseminado, esclerodermia.



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