Neurosis vegetativa.





Neurosis vegetativa. (Labilidad, neurodistonía vegetativa).  — Algunos individuos presentan en clínica: una tendencia a la aparición de los diversos síndromes vegetativos que he enumerado, de un modo difuso y transitorio; una sensibilidad aumentada por las drogas excitantes o paralizantes del sistema nervioso vegetativo; y una viveza especial ante las pruebas vegetativas (Þ). En algunos de estos individuos predominan las reacciones de orden simpático y en otros las del parasimpático; sin que en realidad pueda hablarse casi nunca, como ya he dicho, de verdaderas neurosis simpaticotónicas o parasimpaticotónicas (vagotónicas). Lo más frecuente es que ambos sistemas estén alterados en un sentido de inestabilidad o labilidad que se manifiesta, ya como excitación, ya como depresión, o de las manifestaciones de la esfera simpática, o de la parasimpática. Para no prejuzgar es, pues, mejor hablar de neurosis vegetativa o disvegetativa; o de inestabilidad vegetativa; o de distonía vegetativa o de estigmatización vegetativa (Bergmann), expresión esa última poco afortunada por la interpretación excesiva que puede darse a la palabra estigmatización, imprecisa, y que, por ello, no se emplea en otros sectores de la patología en los que podría hablarse, con igual razón, de estigmatización circulatoria, digestiva, psíquica, etc. Las neurosis vegetativas se presentan en individuos, por lo común, de morfología asténica, de reacciones vasomotoras fáciles, de rápidos y exagerados cambios en el número de pulsaciones, propensos a la lipotimia, al sudor profundo, a la jaqueca, a la opresión precordial, a la angustia, a las parestesias, a la diarrea y, en general, a la inestabilidad digestiva; de mirada brillante, de gran emotividad, de tendencia a la hipertermia (Þ), de mucha sensibilidad a las reacciones anafilácticas, a las drogas de acción vegetativa. Este cuadro, a la vez difuso y expresivo, es tan difícil de precisar en una descripción como fácil de reconocer en el enfermo. Hoy tenemos todos la impresión de que en estos desequilibrios vegetativos interviene, en primera línea, una alteración cerebral, de los núcleos encefálicos rectores de la vida vegetativa y singularmente de los hipotalámicos. Esta alteración puede ser constitucional o producida (o agravada sobre la base constitucional) por trastornos circulatorios, infecciosos o tóxicos, que actúan sobre estos centros. En suma, las llamadas neurosis vegetativas, serían, por lo menos en un grupo grande de casos, verdaderos trastornos hipotalámicos. Sobre estos trastornos hipotalámicos, (Þ).

     Las principales formas de la neurosis vegetativa son las siguientes:

     A) En unos casos se presenta el desequilibrio vegetativo como síndrome aislado y único. Ocurre así muy rara vez; la neurosis vegetativa es, en efecto, casi sin excepción, si se explora bien al enfermo, un síndrome acompañante de otros estados patológicos; síndrome «de fondo» de otras enfermedades, especialmente de las que voy a enumerar.

     B) Con gran frecuencia la neurosis vegetativa acompaña a las enfermedades endocrinas.

     1. La más importante es a este respecto el hipertiroidismo. La descripción que acabo de hacer de la neurosis vegetativa en general recuerda ya el cuadro basedowiano. En todo hipertiroidismo hay, como sabemos, un grupo de síntomas directamente tiroideo (el bocio y los trastornos metabólicos) y otro grupo de síntomas neurovegetativos (los oculares, el temblor, la labilidad vasomotora, la taquicardia, etc.). En las formas basedowianas (bocio exoftálmico clásico: (Þ) predominan estas manifestaciones vegetativas, explicándose así que durante mucho tiempo se haya estudiado esta enfermedad entre las del sistema nervioso. Al lado del síndrome basedowiano hay una neurosis vegetativa basedowoide (Þ), en la que los síntomas tiroideos están reducidos al mínimum, ocupando la casi totalidad del cuadro clínico las manifestaciones vegetativas, principalmente simpaticotónicas, originadas, sin duda, en la alteración hipotalámica o hipotalamohipofisaria, que tan importante es en la génesis de todas las formas de hipertiroidismo.

     2. La neurosis vegetativa se asocia a muchas formas de insuficiencia genital, sobre todo de la ovárica, ya juvenil, ya climatérica; los sofocos (Þ), característicos de la castración y de la menopausia, son prototipos de manifestaciones vegetativas.

     3. Con mucha menos frecuencia hay estados de inestabilidad vegetativa en otras endocrinopatías: acromegalia, insuficiencia suprarrenal, tetania, diabetes, etc.

     C) La inestabilidad vegetativa es un elemento esencial en la clínica y en la patogenia de los estados alérgicos (Þ).

     D) Es muy común la asociación de la inestabilidad vegetativa y de las diversas neurosis y psicopatías. Apenas hay enfermo mental en el que no se descubran trastornos vegetativos, ya localizados y fijos (por ejemplo, acrocianosis), ya difusos y cambiantes. Sobre todo en la llamada neurosis de angustia (Þ) el elemento neurovegetativo es muy importante. Pero aun sin neurosis, muchas personas sufren de labilidad psicovegetativa, en las que de modo constitucional, existe un factor psicógeno primario, de hipersensibilidad emocional, que se expresa en alteraciones vasomotoras, o viscerales funcionales, a través de la reactividad vegetativa exaltada o inestable (patología psicosomática). Es típico el síndrome de hiperventilación.

     E) En algunas enfermedades orgánicas del sistema nervioso la sintomatología vegetativa es abundante; quizá deben figurar en primera línea la tabes, los síndromes extrapiramidales, las paraplejías infantiles y la esclerosis en placas.

     F) La neurosis vegetativa se asocia muchas veces a lesiones circulatorias importantes o insignificantes, que sirven de fijación al trastorno vegetativo; éste, en casos tales, se manifestará principalmente por palpitaciones, opresión cardiaca, taquicardia, grandes reacciones vasomotoras, etc. El tipo de estos cuadros clínicos es el del corazón irritable (Þ). Como se ha dicho en otro lugar, el síndrome hipercinético idiopático depende, en un grupo de casos, de una reactividad exagerada de los receptores beta-adrenérgicos.

     G) En la patología digestiva hay muchos casos de asociación con la neurosis vegetativa; sobre todo ciertas dispepsias, con mayor frecuencia la hiperclorhídrica, que a veces puede tener este origen puramente funcional (Þ); la úlcera gástrica (Þ); la colitis crónica, sobre todo las formas espasmódicas y mucomembranosas (Þ); ciertos estados de cólico hepático por disquinesia vesicular (Þ).



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