Manía.





 

Manía

 

     Esta palabra tiene en el lenguaje vulgar significación muy equívoca: con ella se designa una actitud obsesiva frente a una determinada cosa o persona, ya en el sentido de preferencia (por ejemplo, la manía de los sellos, de los viajes, etc.), ya en el sentido de la hostilidad (manía a tal individuo, a tal paseo, etc.); este segundo significado es tan usual, que la palabra manía se emplea, en castellano, como síntoma de aversión: «Ese hombre me tiene manía.»

     En el lenguaje médico, entiéndese por manía un estado de excitación del ánimo, contrario a la melancolía: el enfermo se siente en estado de plenitud psíquica, afectiva, vegetativa, motora; su pensamiento es rápido; su emotividad, hipersensible; sus funciones orgánicas, pletóricas; su actividad psíquica, infatigable. El maníaco se cree capaz de todo, todo lo intenta, realiza unas cosas y otras no, pero no cede nunca. En sus formas atenuadas, se trata de estados exagerados del humor normal: el maníaco atenuado (hipomaníaco) es un hombre capaz, emprendedor, eufórico (Þ), muchas veces útil a la sociedad, aunque, con frecuencia, sus impulsos sean superiores a sus posibilidades.

Insensiblemente, se pasa a las formas patológicas en las que el humor se hace violento, de puro excitado, e inestable, colérico; el maníaco se entrega a excesos desproporcionados: emprende obras absurdas, gasta sin tino, se entrega a amores inadecuados, etc. La predisposición que crea la manía es la misma que la que crea la depresión, la melancolía (predisposición maníacodepresiva). El tipo morfológico, pícnico, usual en los maniáticos, es el mismo también habitual en los melancólicos. La manía puede presentarse coincidiendo con los mismos momentos sexuales que la melancolía, sobre todo en la pubertad. Puede presentarse también a consecuencia de  diferentes estados patológicos, los más varios, o después de intensas emociones. O bien, sin relación demostrable con ninguna etiología. Clínicamente, puede presentarse en forma de ataques puros de manías, únicos o repetidos; ya combinada con la melancolía, constituyendo la psicosis maníacodepresiva, o, en sus formas atenuadas, los estados ciclotímicos (v. más abajo).



  • actividad psíquica en plenitud

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