Iris, infecciones.





Un grupo importante se debe a infecciones:

     I. Un grupo importante se debe a infecciones:

      A) La sifilítica es muy importante: en todo caso sospechoso debe hacerse el tratamiento de prueba; pero se ha abusado de esta etiología.

     B) La tuberculosis y la blenorragia deben tenerse en cuenta; aparece la iritis cuando dichas infecciones son muy notorias, y su diagnóstico suele ser, por tanto, fácil. La tuberculosa, cuyo diagnóstico se hace por algunas escuelas con arbitraria extensión, es, a veces, recidivante y puede ir seguida de hipopión (pus en la cámara ocular).

     C) Los estados septicémicos pueden ser causa de iritis, ya cuando se trata de septicemias intensas, ya en las pequeñas septicemias emanadas de focos sépticos latentes: todos éstos (Þ) deben ser buscados cuidadosamente; en estos últimos años, sin duda se ha abusado del diagnóstico de iritis focal; y se han sacrificado a este prejuicio, en el caso de la iritis como en otros, muchas dentaduras, amígdalas, etc., sanas, o, aunque no lo estuvieran, irresponsables. Cualquiera otra infección puede producir la iritis, como la gripe, neumonía, etc.; en la fiebre ondulante, por melitococia o por el bacilo de Bang, puede haber brotes de iritis, coincidiendo con las temporadas de elevación febril.

     D) Iritis reumática. Este diagnóstico, que los oculistas prodigan con exceso, tiene realidad cuando la iritis coincide con el reumatismo cardioarticular agudo (lo que ocurre raramente); o con artritis focales (también raro); o con artropatías crónicas, principalmente con la espondilitis anquilosante (bastante frecuente). En la espondiloartritis anquilopoyética una iritis aguda incluso fibrinosasupurada es casi patognomónica. A veces la iritis es el accidente más importante y el diagnóstico de la naturaleza reumática se basa en el buen efecto del salicilato. O la clara coincidencia con accidentes seguramente reumáticos o la docilidad al tratamiento salicílico, son condiciones indispensables para hablar de iritis reumática. También en la artritis reumatoide juvenil.

     E) Se ha descrito, pero es discutible, una forma de iritis especial con aftas en la boca y en la vulva (Carol). Pero es indudable la existencia del síndrome de Behçet: iridociclitis recurrente, que puede conducir al hipopión con aftas orales y genitales, a veces acompañadas de eritema nodoso, flebitis recidivantes superficiales y profundas (un caso nuestro con síndrome mediastínico), artritis y trastornos neurológicos, enfermedad producida por un virus.



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