Intersexualidad cromosomosexual.





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Intersexualidad cromosomosexual (sexo genético o cromosomal) (Barr).  Recientemente se ha introducido una noción, en la constitución del sexo, que puede tener importancia clínica. El sexo es, como sabemos, una consecuencia genética, cromosomal que existe desde el momento de la concepción. Pero ese sexo previo no excluye la actuación de las influencias endocrinas ulteriores, que remoldean la sexualidad, generalmente confirmando la cromosomal, pero a veces, en circunstancias patológicas, cambiando su apariencia. Estas influencias ulteriores, capaces de ratificar o rectificar el sexo cromosomal, a partir de los primeros tiempos del desarrollo embrionario, son las gónadas y glándulas suprarrenales. Cuando este cambio ocurre, el individuo ostentará un sexo, más o menos correcto, por lo que hace a las gónadas, a los caracteres genitales derivados del conducto de Wolf (masculinos) o del conducto de Müller (femeninos) y los caracteres sexuales secundarios; nada denunciará en ellos la aberración sexual; pero examinando detenidamente los caracteres nucleares de no importa qué células del organismo (por ejemplo, las del epitelio dérmico, los leucocitos, etc.), aparecerán los caracteres que definen el sexo cromosomal distintos de los de la apariencia gonadogenitosexual. El individuo tendrá, pues, una intersexualidad más profunda que las hasta ahora conocidas. Los clásicos se basan en la no coincidencia del sexo de la gónada y el de los caracteres genitales internos y externos y sexuales, es decir, la no coincidencia entre la histología de la gónada y los caracteres morfológicos genitales y sexuales; mientras que esta otra intersexualidad se funda en la no coincidencia entre el sexo cromosomal, común a todas las células del organismo, y el sexo de la gónada y de los caracteres genitales y sexuales. Si no se hace la investigación histológica del sexo cromosomal, en la piel, leucocitos u otro tejido, pasará inadvertida la intersexualidad. A las primeras intersexualidades, las clásicas, se las podría llamar gonadosexuales (es decir, entre el sexo de la gónada y el de los caracteres genitales y sexuales específicos); a las segundas intersexualidades las cuadraría el nombre de cromosomosexuales (es decir, entre el sexo cromosomal, genético, y el de la gónada y la morfología sexual). Se sabe, por ejemplo, que la extirpación del rudimento del testículo a un embrión, de animal, da lugar a un organismo de apariencia invariablemente femenina, pero conservando el sexo cromosomal masculino (intersexualidad cromosomosexual: cromatina celular masculina y gónadas y morfología femenina); éste es el caso de muchos síndromes de Turner (Þ); del síndrome de Klinefelter (Þ), de apariencia masculina y sexo cromosomal (femenino), etc.

     El «sexo cromatínico o nuclear», deducido de la cromatina sexual de los leucocitos o de las células endoteliales bucales, es engañoso y es mejor consignar simplemente su positividad o negatividad. Sólo el «sexo cromosómico», determinado mediante el cariotipo, permite conocer con exactitud el número y morfología de los autosomas y de los gonosomas. Así el síndrome de Turner es cromatín-negativo y a menudo su cariotipo es 45/X0. El síndrome de Klinefelter es cromatín-positivo y su cariotipo 47/XXY. En otra anomalía genética el síndrome de «superhembra», los cromosomas sexuales son XXX.

    Hay que distinguir, pues, el «sexo cromatínico», el «sexo cromosómico», el «sexo gonadal» —testes u ovario—, el «sexo genital» —genitales externos—, el «sexo corporal» o fenotípico —el de los caracteres sexuales secundarios— y aun el «sexo psíquico» o subjetivo y tendencial, aberrante en los homosexuales. Pueden o no ser concordantes estos aspectos de la sexualidad y conviene analizarlos todos ellos.



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  • que es el sexo cromatínico
  • sexo cromatinico

  • sexo cromosomico y cromatinico
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