Inapetencia y anorexia.





Inapetencia y anorexia:

      A) En general, se presenta en todos los estados infecciosos agudos o crónicos y febriles. En ciertas infecciones crónicas, la inapetencia puede ser un síntoma muy precoz, como ocurre en la tuberculosis, sobre todo en los niños.

     B) Es también síntoma muy importante en las afecciones del aparato digestivo, principalmente en las gastritis con hipoacidez y en el cáncer gástrico, en el que la significación de este síntoma es del dominio vulgar; hay, no obstante, cancerosos gástricos que conservan casi hasta el final su apetito. En otras localizaciones digestivas del cáncer, la inapetencia es más tardía, presentándose sólo, por lo común, en los períodos caquécticos; en el cáncer del colon, no obstante, la inapetencia puede ser precoz. El síndrome pilórico avanzado se acompaña de anorexia por la toxemia. También la pancreatitis crónica evoluciona con inapetencia y delgadez.

     C) Es muy frecuente la inapetencia en los enfermos hepáticos. Es síntoma muy definido en todas las ictericias; en la simple colemia constitucional se presenta también; y aun, a veces, es el único síntoma (Þ). En la fase prodrómica de la hepatitis aguda vírica, aun sin ictericia y en las formas anictéricas, junto a dispepsia y astenia. También en la cirrosis descompensada, especialmente en los brotes icteroascíticos.

     D) En todas las intoxicaciones exógenas y endógenas, la inapetencia es la regla:

     1. Entre las exógenas, las más importantes son la inapetencia de los alcohólicos y de los grandes fumadores. La intoxicación digitálica leve puede ser causa de inapetencia en los cardiacos, pero también lo es la «gastritis» de estasis por insuficiente medicación cardiotónica.

     2. Entre las endógenas, la inapetencia tiene valor diagnóstico:

     a) En la uremia crónica, de la que puede ser signo precoz (Þ) en cualquier insuficiencia renal.

     b) En los diabéticos, la inapetencia, sobre todo cuando se presenta bruscamente, en contraste con la bulimia habitual, suele significar, repito, el comienzo de las complicaciones acidósicas.

     c) Las disionias como la hipercalcemia o la hipopotasemia, trastornan también el apetito.

     E) En todos los estados anémicos es muy común la inapetencia y es típico que la corrección de una ferropenia aumente el peso corporal y mejore el estado de nutrición. En la anemia perniciosa hay intensa anorexia, que puede contribuir a la confusión con el cáncer; así como en las anemias hipocrómicas de los hipoclorhídricos. En las anemias juveniles puede haber un apetito raro, de que hablaré luego.

    F) En el cáncer no digestivo, la inapetencia puede ser tardía o faltar; a veces, empero, se presenta precozmente (por ejemplo, en cánceres de pulmón), precediendo a los síntomas respiratorios (Þ).

     G) Las enfermedades endocrinas pueden ser también causa de anorexias importantes:

     1. Recuérdese que la insuficiencia hipofisaria de Simmonds y el panhipopituitarismo anterior post partum (síndrome de Sheehan) no producen verdadera «caquexia», como se ha dicho durante tantos años, pero pueden determinar anorexia o disminución del apetito.

     2. En la insuficiencia tiroidea hay, comúnmente, inapetencia, que puede ser muy marcada, sobre todo en los niños; en éstos se presenta incluso en las formas muy leves, de diagnóstico difícil, por lo que debe buscarse dicha causa en todo niño inapetente; y ensayar el tratamiento tiroideo (Þ).

     3. En la insuficiencia suprarrenal (Þ), la inapetencia es precoz y acentuadísima, a veces entrecortada por los accesos bulímicos que antes he citado.

     4. El hiperparatiroidismo suele provocar inapetencia, tal vez por la hipercalcemia.

     H) Estados nerviosos:

     1. Ciertos neuróticos, psicasténicos y alienados presentan una gran inapetencia. En los melancólicos es muy típica la anorexia total, en las fases de depresión; en parte, mental, en parte, en relación con la inhibición de sus actividades digestivas.

     2. La anorexia mental o anorexia nerviosa se presenta, sobre todo, en individuos jóvenes, principalmente del sexo femenino, y puede conducir a estados extraordinarios de caquexia. Puede aparecer como síntoma aislado, sin causa aparente, o después de una conmoción emotiva, etc.; pero, casi siempre, se descubre en el estado actual o en la caracterología anterior, un fondo neurótico o psicótico definido y a veces importante. Su comienzo suele ser lento y no súbito, tras una hemorragia, por ejemplo, como ocurre en la insuficiencia hipofisaria. Es típica la resistencia al médico, y no la indiferencia de la enfermedad hipofisaria. La caquexia por anorexia nerviosa puede acompañarse de anulación de la función menstrual, deshidratación de la piel, aspecto envejecido, hipotermia, hipotensión, atrofia muscular, descenso del metabolismo basal: en suma, del cuadro completo de la destrucción hipofisaria antigua (Þ), haciéndose antes muy difícil la diferenciación entre ambos estados. Se ha señalado la hipertricosis en las muchachas con anorexia mental, que no existe en la enfermedad hipofisaria; no hay, en cambio, pérdida del vello axilar ni pubiano, tan típicos del panhipopituitarismo de Sheehan. Si la enferma mejora, el vello anormal desaparece. Es evidente que algunas llamadas anorexias nerviosas son estados de insuficiencia hipofisaria, pero quizá es más frecuente que las anorexias nerviosas se diagnostiquen de «caquexias» hipofisarias. Cabe la posibilidad de que la anorexia nerviosa dé lugar a una insuficiencia hipofisaria secundaria. Un dato interesante para el diagnóstico diferencial es que, después de unos días de alimentación forzada, en la anorexia mental, el metabolismo basal se eleva, mientras que, en la insuficiencia hipofisaria, el descenso metabólico no se modifica después de la alimentación forzada, aun cuando el enfermo haya mejorado de estado general: véase prueba dinamicoespecífica, (Þ). La sensibilidad a la insulina, que se ha propuesto para diferenciar ambos estados, es también positiva en la anorexia mental (Þ). En la anorexia mental prolongada ocurre una insuficiencia endocrina global secundaria, especialmente con T4 y sobre todo T3 baja. Aumentan en cambio los triglicéridos y sobre todo el colesterol plasmáticos.

     En suma, una demacración acentuada, en una chica, sin signos de organicidad ni enfermedad consuntiva (infecciosa, neoplásica), con una analítica normal al principio, debe inclinar al médico hacia la anorexia mental.

     3. Antiguamente se hablaba mucho de la anorexia de las histéricas. Este capítulo está hoy muy desvanecido, en relación con la borrosidad actual del concepto del histerismo. Sin duda, muchos de los casos que antes se consideraban como de anorexia histérica, se interpretan hoy como anorexias nerviosas.

     I) En el postoperatorio inmediato, especialmente después de intervenciones abdominales, laboriosas, con paresia intestinal o con fecalomas o retenciones hemáticas en tubo digestivo. Entonces la anorexia se acompaña de náuseas, vómitos y estreñimiento. La extracción digital de aquéllos o el enema de limpieza si es oportuno, resuelven el cuadro que a veces se toma como complicación quirúrgica u otra.



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