Examen bacteriológico del esputo.





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Examen bacteriológico del esputo:

      A) En las enfermedades infecciosas de localización broncopulmonar se encuentran en el esputo muchos gérmenes: estreptococos-estafilococos, Pseudomonas, neumococos, Klebsiella pneumoniae (neumobacilos de Friedländer), Bacteroides, micrococcus catarralis, Hemophilus (Pfeiffer), cocobacilo de la tos ferina (Bordet), etc. El principal interés de la investigación bacteriológica está en las neumonías (Klebsiella o Mycoplasma, neumococo, Legionella, solos o asociado al estreptococo); en la bronconeumonía gripal (a veces, sólo estreptococos); en la gripe (Hemophilus influenzae, no causal de ésta sino de otras neumonitis); en la tos ferina (muy constante). Es importante excluir la «contaminación» del esputo por la saliva con flora bucal saprofita y tener en cuenta que sólo la presencia masiva de un tipo determinado de bacteria autoriza a concederle valor etiológico. La investigación virológica escapa, por su complejidad y tardanza, al uso clínico.

     B) Bacilo de Koch. El hallazgo del bacilo de Koch en los esputos es de importancia capital. Sólo este hallazgo o su ausencia permite diferenciar, a veces, la tuberculosis pulmonar de otros estados con síndrome absolutamente idéntico, como condensaciones postgripales, neumoconiosis, micosis, localizaciones pulmonares de la sarcoidosis, neumonía atípica, de la sífilis, etc. Se investiga por observación directa en frottis del esputo: muchas veces basta. Si el resultado es negativo, y clínicamente se sospecha, no obstante, la naturaleza tuberculosa, puede pensarse que la negatividad sea debida a la rareza de los gérmenes o a su extraordinaria dilución en grandes exudados bronquiales; se recurre entonces a la homogeneización y enriquecimiento del esputo.

     Consiste en la destrucción del moco, que dificulta la centrifugación, por medio de un álcali o de la pancreatina; después se centrifuga el líquido resultante y se examina el sedimento. Aún da una proporción mayor de resultados positivos la inoculación del esputo al cobayo; tiene el inconveniente de la tardanza (no menos de dos meses) con que se conoce el resultado, aun cuando pueda adelantarse por la extirpación y examen histológico de los primeros ganglios infartados en el animal. Actualmente es preferible la siembra del esputo en medio de Loewenstein, como método tan sensible o más que la inoculación y mucho más rápido. Sobre la investigación del bacilo, en el contenido gástrico, (Þ).

     Las contingencias diagnósticas de esta investigación son las siguientes:

     1. Con estos métodos, el número de casos positivos es muy grande. Cuando son reiteradamente negativos, casi con toda seguridad se puede desechar el diagnóstico de tuberculosis. El antiguo concepto de tuberculosis abiertas y cerradas tiene hoy una realidad muy dudosa; podemos admitir que toda lesión tuberculosa pulmonar, aun la más leve e inicial, es abierta; por lo menos en ciertas fases de su evolución.

     2. Es indudable, sin embargo, que hay casos de lesión tuberculosa sin bacilos en el esputo: pero nunca se puede asegurar que esta negatividad no sea temporal; el análisis se repetirá, por tanto, más adelante, periódicamente, y sólo la muy reiterada negatividad nos hará renunciar al diagnóstico.

     3. Hay casos con hallazgo de bacilos de Koch, incluso abundantes, en el esputo, en los que no se encuentra lesión alguna a la exploración más cuidadosa. Puede deberse esto a que se trate de una lesión sólo bronquial, que transcurre sin síntomas físicos ni radiográficos; o a que, aun siendo una lesión pulmonar, sea tan pequeña que escape a la exploración más cuidadosa. Lo cierto es que hay raros individuos aparentemente en buena salud con eliminación copiosa de bacilos que se comportan, pues, como portadores de gérmenes, sanos.

     4. Hay lesiones (por ejemplo, las caseosas) que determinan una eliminación bacilar muy copiosa; y otras, como las apicales, que proporcionan escasos bacilos; pero, en general, es inútil querer establecer reglas pronósticas, como se ha pretendido, fundadas en el número de bacilos. Lo único que podemos pedir al análisis es que nos diga si hay o no bacilos.

     C) Espiroquetos:

     1. Con mucha frecuencia se pueden encontrar en el esputo espiroquetos sin valor patógeno, pues proceden de la boca, donde existe un gran número.

     2. Pueden encontrarse los espiroquetos en la bronquitis hemorrágica espiroquetósica (Castellani) (Þ).

     D) Micosis y otras parasitosis. Tiene gran importancia su hallazgo, porque explica algunos casos (mucho más frecuentes en otros países que en el nuestro) falsamente diagnosticados de tuberculosis pulmonar (Þ). Los principales son:

     1. Coccidiosis (Wernicke). El oidium coccidioides u oidium immitis, puede aparecer en el esputo de estos enfermos.

     2. Blastomicosis (Gilchrits).

     3. Actinomicosis. Aparece, a veces, en los filamentos, en forma de maza típicos.

     4. Ganchos hidatídicos. Casi siempre, el quiste hidatídico ha sido denunciado por la vómica o los esputos con trozos de membrana; pero cuando no se han podido recoger, el microscopio descubre, a veces, los granos finos correspondientes a la cabeza del parásito, con su doble corona de ganchos y ventosas.



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