Dolor muscular en las infecciones o parasitosis de los músculos.





Dolor muscular en las infecciones o parasitosis de los músculos:

      A) La más importante es la triquinosis, debida al desarrollo y enquistamiento en los músculos de los embriones de la Trichinella spiralis, que el hombro ingiere con la carne de ciertos animales infectados (prácticamente sólo el cerdo). Después de una incubación de dos o tres días aparecen los síntomas gastroenteríticos (Þ), astenia intensa, sobre todo en la nuca y en los músculos flexores de las extremidades; fiebre y, muchas veces, eritema (Þ). Puede ceder este cuadro, y tras un intervalo de tres a quince días, o sin él, iniciarse la segunda fase, más típica, caracterizada por gran fiebre, conjuntivitis, edemas de los párpados y también, a veces, de las extremidades y órganos genitales (Þ); en algunos casos, hemorragia conjuntival; dolores musculares intensos, con hinchazón y rigidez de los músculos, sobre todo los abdominales; que son muy dolorosos a la presión y a la contracción, obligando al paciente a adoptar un decúbito inmóvil con las extremidades flexionadas. Si el proceso progresa, hacia la cuarta o quinta semana los síntomas generales y los musculares se hacen intensísimos, hay caquexia y úlceras por decúbitos, pudiendo sobrevenir la muerte por dificultad respiratoria (lesión del diafragma y de los músculos intercostales), por dificultades de la nutrición (lesión de los músculos masticadores y deglutidores) o por complicaciones, sobre todo neumónicas. Este cuadro puede hacer pensar en intoxicaciones graves al principio, incluso en el cólera; después, puede confundirse con todas las infecciones graves, principalmente la tifoidea. Es útil para el diagnóstico la precoz e intensa eosinofilia, más los datos epidemiológicos (aparecen varios casos en personas que han comido un determinado alimento). En caso de duda se hace el examen microscópico de un trocito de músculo dolorido, en el que se encuentran las triquinas enquistadas. En las epidemias se descubren casos en los que falta todo síntoma clínico y hay sólo eosinofilia.

     B) Hay casos de quiste hidatídico muscular, raros, revelados por dolores musculares. Si el quiste es grande, el diagnóstico es posible; pero pueden ser quistes pequeños, múltiples, imperceptibles a la palpación, como en un caso mío. Se han descrito formas de hidatidosis muscular con el cuadro clínico, aparente, de la miopatía seudohipertrófica. De todos modos, se confirmará la sospecha por los métodos biológicos (Þ,  Þ y Þ).

     C) Tuberculosis muscular: (Þ).



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