Dolor en la fosa iliaca izquierda.





Dolor en la fosa iliaca izquierda.  Esta fosa es asiento de dolor agudo o crónico en menos ocasiones que la derecha. Haré una descripción rápida de sus causas:

     A) Causas digestivas:

     1. Apendicitis. Algunas veces, el dolor subjetivo de la apendicitis puede referirse al lado izquierdo, pero la exploración fija pronto el diagnóstico. Hay, sin embargo, casos raros, de verdadera apendicitis izquierda por sinistrocolia o por inversión total de vísceras.

     2. Lesiones del final del colon descendente y del colon sigmoideo. Son las que dan carácter al dolor de la fosa iliaca izquierda. Las principales de estas lesiones son:

      a) Sigmoiditis y rectosigmoiditis. Puede ser aguda, debida a infecciones específicas, como la disentería, o a las infecciones habituales que producen la colitis aguda ordinaria (Þ). Las formas crónicas se deben a las mismas causas. La palpación permite apreciar la región dolorida de un modo difuso, sin puntos estrictamente sensibles, generalmente con resistencia muscular. Hay diarrea o estreñimiento, y heces mucosas o mucosanguinolentas. Son indispensables la rectoscopia alta, el examen radiográfico y repetido, el análisis bacteriológico de las heces. No es raro que se asocien con anexitis izquierdas (como las anexitis derechas con la apendicitis).

      b) Diverticulitis izquierda. Una causa interesante de dolor en la fosa iliaca izquierda es la diverticulitis. En la fase aguda, el cuadro clínico puede reproducir un verdadero cuadro de apendicitis izquierda; acaece, por lo común, en sujetos no jóvenes, anteriormente colíticos y estreñidos; la irritación peritoneal se pone de manifiesto por la acentuación del dolor al soltar bruscamente la presión ejercida con nuestra mano; pasado el ataque, suele quedar un plastrón duro o un absceso. En esta fase crónica, el síndrome de diverticulitis izquierda se define, como ya dije al hablar de la del lado derecho (Þ), por el dolor permanente, las diarreas inexplicables y la tendencia hemorrágica. En cualquier caso, el diagnóstico sólo es posible por la radiografía.

      c) Cáncer (generalmente adenocarcinoma) del colon sigmoideo. Sus síntomas se confunden con los del cáncer del colon descendente. El dolor, de localización izquierda, baja, es casi siempre leve; a veces, ausente. Durante largo tiempo, el síntoma predominante o único suele ser el estreñimiento (Þ) de tipo bajo, al principio con apariencia banal, después con heces estrechas y cilíndricas. Como el estado general tarda en afectarse, es común que el enfermo no se preocupe y se trata con purgantes, que alivian mucho las molestias, acudiendo tarde al médico. No es raro que el primer síntoma llamativo, tras una fase de molestias bien toleradas, sea la obstrucción, que aparece en el 80 por 100 de los casos, por contraste a su escasez en el cáncer del colon ascendente. La palpación del tumor en la fosa iliaca izquierda puede ser muy tardía. Es frecuente la dispepsia, por invasión del estómago. Suele haber hemorragias; pero es también común el que se les dé un significado banal, bien de hemorroides internas o, si se trata de mujeres climatéricas, de hemorragias vicariantes (Þ), pues pueden aparecer con tal carácter durante algún tiempo (dos casos míos). Más tarde aparecen el tenesmo, las deposiciones dolorosas (mucosanguinolentas), sin verdadera diarrea, que pueden hacer pensar en disentería o en cualquier otra afección del recto (Þ); y, finalmente, la decadencia del estado general, las posibles metástasis. Como el diagnóstico precoz es muy importante, en todo izquierda, se deben practicar las investigaciones complementarias y análisis oportunos. A la larga puede ocurrir una «colitis isquémica» por la distensión proximal a la estenosis cancerosa, capaz de conducir a la necrosis, perforación y peritonitis.

      d) Estrangulación intestinal. El vólvulo del asa sigmoidea es una causa frecuente de obstrucción, con dolor en esta fosa, a veces subagudo, acompañado de otros signos típicos (Þ). La estrangulación de una hernia retroperitoneal de esta región es también causa, mucho más rara, del dolor con síndrome obstructivo.

     B) Causas genitales. Son idénticas a las del lado derecho, aunque menos frecuentes. Conviene citar la contingencia, no rara, de que ciertas lesiones del aparato genital de la mujer, como desviaciones uterinas o adherencias postinflamatorias, afecten al intestino sigmoideo y produzcan estreñimiento de tipo terminal, y, a veces, tendencia a la obstrucción, con sintomatología de dolor o molestia, subjetiva u objetiva, en la fosa iliaca izquierda.

     Este último cuadro y una verdadera obstrucción, aunque excepcional, puede ocurrir en la endometriosis del sigma, es decir, en la localización heterotópica de endometrio en el abdomen. Es típica la presentación paramenstrual de las molestias, cada mes. A veces las molestias no guardan relación con el ciclo e incluso pueden presentarse después de la menopausia. A menudo el dolor es hipogástrico o generalizado abdominal. La endometriosis puede localizarse en otros lugares; en el ovario, sobre la vejiga o en el fondo del saco peritoneal o en los ligamentos. El dolor puede ser bilateral o profundo e irradiarse al recto o al periné. Suele coexistir dispareunia, menorragias y a veces esterilidad.

     C) Las causas urinarias —cólico nefrítico, una de las más frecuentes— osteomusculares, circulatorias, y parietales, citadas en la fosa iliaca derecha, pueden aparecer también en la izquierda.



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