Diagnóstico precoz de la insuficiencia cardiaca inicial.





Diagnóstico precoz de la insuficiencia cardiaca inicial.  En el cuadro clínico de la insuficiencia circulatoria cardiaca tienen gran interés los síntomas precoces. Aparecen, ya en sujetos previamente diagnosticados de cardiacos, vasculares, nefríticos, pletóricos; ya en personas que se creían sanas. Surgen los primeros síntomas después de un esfuerzo, emoción, enfermedad, embarazo, climaterio o sin causa apreciable. Tienen, en unas ocasiones, acento claramente circulatorio: disnea de esfuerzo (Þ), palpitaciones, opresión precordial, ligero edema al descalzarse por la noche, discreta oliguria (Þ), etcétera. Mas, otras veces, los síntomas de vanguardia desvían la atención hacia otros órganos: bronquitis de repetición, tos seca y pertinaz, por accesos, sobre todo nocturna y al levantarse; o bien, flatulencias postprandiales con somnolencia (Þ), trastornos intestinales, inapetencia, quizá crisis aguda de hambre (por hipoglucemia); o insomnio rebelde (Þ), etc. La exploración clínica, detenida, sistemática del sistema circulatorio, en todo enfermo de apariencia leve, pero rebelde, nos impedirá incurrir en los errores consiguientes.

     No me detengo aquí en las llamadas pruebas funcionales que se han propuesto para confirmar la sospecha de los desfallecimientos circulatorios iniciales, ya que su valor práctico es insignificante. Los síntomas clínicos, bien valorados, son mucho más expresivos que estas pruebas, que, en la práctica, no se emplean casi nunca. Recordaré algunas:

      Tiempo brazo-pulmón, a partir de la inyección intravenosa de éter en el brazo y su olor en el aliento, que mide la velocidad circulatoria en el pequeño círculo. Normal: 5-6 segundos. Prolongada en la insuficiencia cardiaca derecha.

      Tiempo brazo-lengua. Que mide además un sector del gran círculo —y, por tanto, la función del ventrículo izquierdo—, se determina mediante la inyección endovenosa braquial de Decolina o sacarina, hasta que el paciente nota el gusto en la boca. Normalmente: de 10 a 12 segundos. En la insuficiencia ventricular izquierda y en la estenosis mitral se alarga hasta 28 o más.

     La ventriculografía por radionúclidos mediante hematíes marcados con tecnecio-99 mide la fracción de eyección y, por tanto, la función ventricular.

     La gammagrafía miocárdica por perfusión con talio-201 permite registrar la irrigación coronaria y las zonas isquémicas.

      Prueba del esfuerzo: Haciendo que un individuo ejecute unas flexiones, suba una escalera, etc., se producen determinadas alteraciones, distintas en el sano y en el cardiaco. En éste es mayor que en el sano el aumento del número de pulsaciones y el aumento del número de respiraciones; no se produce el aumento normal de la tensión arterial subsiguiente al esfuerzo; se produce un aumento de la sonoridad del segundo tono pulmonar que no aparece en el sano.

      Medidas sistemáticas del peso corporal y de la cantidad de la orina. La experiencia hospitalaria nos enseña que en los enfermos sometidos a estas medidas, a diario, el aumento de peso y la disminución de la cantidad de orina son signos muy precoces y seguros de la hiposistolia.
      Pruebas de Kauffmann y análogas fundadas en el aumento de la diuresis, después de la ingestión de 900 cc de agua, si hay hiposistolia inicial. Es una «prueba del agua», cuya eliminación se retrasa —opsiuria—, pero también en todos los síndromes hidrópicos; cirrosis hepática, hipoproteinemia carencial, síndrome nefrótico, etc., y también con la insuficiencia renal o suprarrenal: de ahí su escasa especificidad.

      Prueba de Schellong. Es una prueba circulatoria global —periférica y cardiaca— midiendo la frecuencia del pulso y la tensión arterial cada minuto, primero en decúbito, luego de pie y, por fin, tras esfuerzo. Puede registrarse simultáneamente el ECG. Permite distinguir la insuficiencia ortostática, por defecto vasomotor —caída de la sistólica y la diastólica— o por insuficiencia venosa —caída de la sistólica y elevación diastólica— de la insuficiencia cardiaca dudosa. En esta última tarda notablemente en normalizarse la frecuencia cardiaca después del esfuerzo.

     La ecocardiografía permite conocer anatomía y función de las estructuras intracárdicas mediante el reflejo de los ultrasonidos emitidos. En la forma Doppler se logran mayores precisiones dinámicas y precisar la velocidad de los cambios.

     La tomografía es una técnica radiológica de imagen que consigue un aumento de contraste. En la TAC (tomografía axial computerizada) se consiguen distintos planos o «cortes» transversales del cuerpo y su morfología y sus órganos.



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