Dedos hipocráticos o acropaquia.





Dedos hipocráticos o acropaquia (dedos en palillo de tambor).  Se debe esta deformidad a la hipertrofia del periostio (paquiperiostosis de los dedos) y de los tejidos blandos de la última falange de los dedos. Suele aparecer sólo en las manos; pero, en los casos muy acentuados, afecta también a los pies. En sus comienzos se revela por un abombamiento exagerado de las uñas y la desaparición de la muesca que separa la matriz de la uña normal de la piel dorsal de la falange, cuando se mira el dedo de perfil (se da a este síntoma el nombre, un tanto fantástico, de uña en vidrio de reloj). Esta primera fase, ungueal, de los dedos hipocráticos suele pasar inadvertida de los propios enfermos y, a veces, de los médicos, pero tiene un gran valor diagnóstico. Pueden los dedos hipocráticos inflamarse, por causas infecciosas o metabólicas (dactilitis de los dedos hipocráticos):

     A) Dedos hipocráticos de causa pulmonar. (Osteoartropatía hipertrofiante néumica, Marie). Se presenta este síntoma en todas las afecciones supuradas del pulmón. Su aparición es a veces precoz con relación a los síntomas pulmonares, y tiene verdadero valor diagnóstico. Indicará, pues: bronquiectasia, abscesos, tuberculosis cavitaria (los presentaba, por tuberculosa, la emperatriz Isabel de España), empiema, bronconeumonía crónica; y también pueden aparecer en el cáncer pulmonar primitivo o secundario, de formación rápida (Þ); y en la fibrosis intersticial difusa del pulmón (alveolitis fibrosante, de variada etiología) (Þ) y en otras bronconeumopatías con insuficiencia respiratoria crónica: neumoconiosis, enfermedad quística pulmonar, etc., o por deformidades del tórax. También en shunt como en el hemangioma del pulmón. Y en el mal de montaña crónico (enfermedad de Monge).

     B) Dedos hipocráticos de causa cardiovascular:

     1. Es un síntoma constante en las afecciones hipoxémicas congénitas del corazón, sobre todo las que afectan a la arteria pulmonar con shunt derecha-izquierda y en la fístula arteriovenosa pulmonar. Su combinación con la cianosis de las uñas es muy típica (Þ).

     2. En los casos de enfisema antiguo con esclerosis bronquial y arteritis de las pulmonares, es decir, en el corazón pulmonar (Þ), es un síntoma constante.

     3. Aparece también, aunque menos veces, en la endocarditis lenta maligna (Þ).

     4. Se ha observado en algunos casos de aneurisma aórtico.

     C) Dedos hipocráticos de causa digestiva:

     1. Es un síntoma frecuentísimo en ciertas cirrosis hepáticas, sobre todo en la hipertrófica biliar (Þ).

     2. Puede aparecer en la pancreatitis crónica (Þ). En casos de esteatorrea de otros orígenes, como el esprue o la enfermedad celiaca (Þ).

     3. En la úlcera duodenal (Þ), raramente; tal vez sólo si hay complicaciones solapadas, hepáticas o pancreáticas.

     4. En ciertas enteritis crónicas, sobre todo en las parasitarias, como la amebiásica (Þ); en los pólipos intestinales (Þ); colitis ulcerosa o granulomatosa en las estrecheces del recto (Þ), enteritis regional, tuberculosis intestinal, carcinoma rectal a veces.

     D) Dedos hipocráticos en las hemopatías:

     1. Se presentan en algunos casos de policitemia (Þ) y en hemoglobinopatías.

     2. En algunos casos de anemia hemolítica (Þ).

     3. En la linfogranulomatosis maligna (Hodgkin), ya en la forma pulmonar, ya en las otras localizaciones (Þ).

     En la leucemia: raramente en el linfosarcoma generalizado.

     E) Dedos hipocráticos en la enfermedad de Graves-Basedow. Es la «acropaquia tiroidea», en la hiperfunción prolongada. Esta acropaquidermia suele combinar hipertrofia de las epífisis distales de los huesos largos y de la piel, con los dedos en palillos de tambor y puede coincidir con un exoftalmos maligno y trofoedema pretibial.

     Entre las causas endocrinas puede citarse el hiperparatiroidismo primario con osteodistrofia fibroquística generalizada, por engrosamiento de las falanges distales y acortamiento de las mismas, en algunos dedos, con aspecto en palillo de tambor.

     F) En supuraciones prolongadas de cualquier localización, como en las osteomielitis crónica con amiloidosis.

     G) Dedos hipocráticos y piel plicata. La piel hipertrofiada y plegada (paquidermia plicata) coincide, en este síndrome, con los dedos en palillo del tambor (Touraine). Además pueden coexistir hiperostosis irregulares y sinovitis crónica. Este cuadro y el siguiente son las formas idiopáticas de la osteoartropatía hipertrófica. Es indistinguible de la paquidermoperiostosis de Friedrich-Erb-Arnold-Uehlinger que asocia la acropaquia a las arrugas cutáneas en la frente y el engrosamiento del cuero cabelludo (cutis verticis gyrata); además vello feminoide, acné, hiperplasia osificante irregular del periostio y sinovitis crónica. Es enfermedad hereditaria y a veces familiar.

     H) Dedos hipocráticos constitucionales, familiares. Hay algunas observaciones en las que este síntoma aparece, fuera de toda circunstancia patológica diagnosticable, en individuos sanos y a veces en varios miembros de una familia, con carácter hereditario. Se han atribuido a un estado constitucional hiperpituitario; pero en mis casos no lo he podido comprobar.

     I) Falsos dedos hipocráticos. Muchos trabajadores manuales (labradores, zapateros, carpinteros, etc.) presentan una hipertrofia profesional del esqueleto de la mano, que puede localizarse especialmente en las últimas falanges, fingiendo los dedos hipocráticos. Varias veces he visto incurrir en esta confusión diagnóstica.

      Acropaquia unilateral: en aneurismas del cayado aórtico, troncobraquiocefálico o de la subclavia. En el aneurisma arteriovenoso humeral y en el tumor de Pancoast.



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