Cutirreacciones e intradermorreacciones.





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Cutirreacciones e intradermorreacciones.  Son reacciones que denuncian la alergia, es decir, la hipersensibilidad del organismo, que sigue al ataque infeccioso en determinadas enfermedades (Þ). Las principalmente usadas son:

     A) Reacciones cutáneas de la tuberculosis. Se emplean tres técnicas: la cutirreacción (Pirquet): escarificación de la piel e impregnación subsiguiente con una gota de tuberculina bruta; la intradermorreacción (Mantoux): inyección intradérmica de una gota (una décima de la jeringa para tuberculina) de la solución al 1 por 5.000 de tuberculina; la percutánea (Moro): fricción de la piel con una pomada de tuberculina bruta y lanolina, a partes iguales. Las más usadas son las dos primeras; su valor práctico es, poco más o menos, el mismo. Cualquiera que sea la técnica, si la reacción es positiva, se forma una pápula rosada rodeada de un halo inflamatorio, con distintas intensidades que empíricamente se clasifican en tres grados: débil, fuerte y muy fuerte; el máximo de la reacción aparece entre las veinticuatro y las setenta y dos horas; generalmente, a las cuarenta y ocho. La reacción es negativa (–), si no aparece induración o tiene un diámetro inferior a 6 mm. Positiva-débil (+), si la induración es de 6 a 10 mm. Positivo (+ +): Induración de 11 a 20 mm. Positivo fuerte (+ + +): Induración de más de 20 mm. Positivo muy fuerte (+ + + +): Eritema e infiltración acentuadísimos. Prueba hiperérgica (+ + + +): Edema perilesional. Necrosis central. Los datos clínicos que pueden extraerse de esta prueba se resumen así: el organismo puede adoptar, ante la infección tuberculosa, estas actitudes: anergia primitiva, antes de estar infectado, o después de estar infectado, en el breve período de incubación que media entre el momento del ataque del antígeno y el momento de la sensibilización del organismo; alergia, cuando ha adquirido la sensibilización a la infección; anergia secundaria, ya, raramente, por curación de las lesiones, ya por agotamiento de la capacidad de reacción en las formas muy graves y en las fases finales de la infección. Las enfermedades intercurrentes (infecciones agudas intensas, hepatopatías graves) producen un estado de anergia transitoria. Una reacción tuberculínica en un sujeto sano o la vacunación con la B. C. G. (Calmette) pueden bastar para crear el estado de alergia en sujetos no tuberculosos. Actualmente, en lugar de la tuberculina antigua de Koch se usa en las pruebas cutáneas un «derivado proteico purificado» (P. P. D.) que sólo contiene la albúmina del bacilo. Como la reacción es un índice de la alergia, resultará:

     1. La reacción positiva, índice de la alergia, aparecerá en toda infección tuberculosa, con la excepción que se trate de un sujeto previamente sometido a la reacción de una vacunación reciente; contingencia rara, relativamente, y fácil siempre de eliminar. Pero infección no significa enfermedad: en los adultos la positividad de la reacción obedece, en la mayoría de adultos a infección antigua, sobrepasada y curada clínicamente, no activa.

     2. La reacción negativa puede significar:

      a) Un caso de infección tuberculosa, en el que la prueba se hace, eventualmente, en el período de incubación, es decir, entre el momento anérgico de la infección y el momento de la adquisición de la alergia (contingencia muy rara, sin valor práctico).

      b) Un caso de tuberculosis que haya perdido su alergia por curación; por lo común, se pueden comprobar radiográficamente, en estos casos de anergia secundaria, las lesiones calcificadas; es contingencia poco frecuente hasta la vejez: a partir de los setenta años la alergia tiende a disminuir espontáneamente.

      c) Un caso de tuberculosis muy grave, de tuberculosis miliar formas caseosas graves, neumonía caseosa o cualquier forma de tuberculosis en su fase terminal: por tanto, un mal pronóstico. El diagnóstico de esta contingencia es evidente.

      d) Un caso de tuberculosis con enfermedades intercurrentes: pulmonía, tifoidea, gripe, erupciones, cualquier otra infección; hepatopatías graves. Diagnóstico también muy fácil.

     3. Dedúcese de aquí el gran valor diagnóstico de la reacción tuberculínica, ya que nos permite saber:

      a) Si un niño está infectado (reacción positiva) o no lo está (reacción negativa).

      b) En los casos de tisis declarada (reacción siempre positiva) no tiene valor diagnóstico, puesto que los signos clínicos son indudables; ni pronóstico, puesto que no hay relación fija entre la gravedad de la lesión y la intensidad de la reacción.

      c) En las formas graves y terminales de la tuberculosis, la reacción negativa nos indica el agotamiento de las defensas; y es, por tanto, signo de mal pronóstico.

      d) En un proceso agudo febril, de localización pulmonar o no, que se sospecha sea tuberculoso, la reacción negativa, no permite excluir que, en efecto, sea tuberculoso; es preciso aguardar a la convalecencia, en que la alergia puede reaparecer.

      e) En casos de febrícula, sin lesiones diagnosticables, pero que se sospecha pueda ser tuberculosa, la reacción negativa permite desechar la naturaleza tuberculosa; la reacción positiva no permite concluir, en cambio, que la febrícula sea tuberculosa, ya que puede tratarse de un joven o de un adulto con reacción positiva por una lesión tuberculosa latente, pero con febrícula de otro origen; mas al enfermo debe vigilarse, por si acaso la fiebre depende de un foco tuberculoso difícil de demostrar; y, aun existiendo un foco séptico seguro, por la influencia no activadora que este foco puede ejercer sobre la evolución de la tuberculosis latente.

     B) Reacción cutánea de la difteria (Schick). Inyectando 0,2 cc de toxina diftérica intradérmicamente, se produce, a las veinticuatro o cuarenta y ocho horas, una reacción eritematosa, a veces papulosa. Si el adulto está inmunizado, por haber padecido la difteria o por inmunidad natural, la reacción no se produce. Su valor es sólo de orientación.

     C) Reacción cutánea de la escarlatina (Dick). Inyectando 0,1 cc de toxina estreptocócica (está ya preparada especialmente para la reacción), a las veinticuatro horas aparece una reacción eritematosa. En los individuos inmunizados por haber padecido la escarlatina o por inmunidad natural, no se presente.

     D) Reacción de la extinción de la escarlatina (Schultz-Charlton). Cuando en un exantema escarlatinoso se inyectan intradérmicamente 0,1 cc de suero de convalecientes de escarlatina, o de suero antiestreptocócico, prodúcese una «extinción», una palidez del exantema en torno de la inyección. Si el exantema no es escarlatinoso, el empalidecimiento no se produce.

     E) Reacción cutánea de la melitococia. Inyectando 0,2 cc de melitina (extracto de cultivo del melitococo, ya preparada para este uso), intracutáneamente, se produce a las veinticuatro horas un eritema si el enfermo es melitocócico. Si no lo es, no hay reacción. Según mi experiencia, esta reacción sólo aparece hacia la segunda semana de la enfermedad; y no es positiva más que en el 80 por 100, aproximadamente, de los casos.

     F) Reacciones cutáneas en el tifus exantemático. Hay varias técnicas. La más utilizada es la de la vacuna de Weigl, ya preparada. Resultados aún inciertos.

     G) Reacción cutánea del linfogranuloma venéreo de Nicolas-Favre (Frei). La inoculación intradérmica de un extracto fabricado con pus esterilizado de los bubones (se expende ya preparado), determina, en los casos de esta enfermedad, hacia las veinticuatro horas, una pápula rojiza, que alcanza su máximo hacia las veintiocho o treinta horas. La reacción positiva es patognomónica (90 por 100 de los casos); la negativa no excluye el diagnóstico.

     H) Reacción cutánea en la sarcoidosis de Besnier-Boeck-Schaumann (Kveim). Análoga a la reacción de Frei, es una cutirreacción con el extracto de una lesión cutánea de esta enfermedad. Parece importante, por su constancia y por su ausencia en el lupus tuberculoso, con el que la reticuloendoteliosis puede, clínicamente, confundirse: (Þ).

     I) Reacción cutánea del quiste hidatídico (Cassoni). Inyectando intradérmicamente 0,3 cc de líquido hidatídico límpido, se presenta, de las veinticuatro a las cuarenta y ocho horas, un eritema, ya simple, ya edematoso y pruriginoso, parecido a la urticaria. Es positivo en el 90 por 100 de los casos de hidatidosis, incluso en algunos supurados; falta en casi todos los casos de gran supuración, en las fases caquécticas y en un cierto número de casos ordinarios, sin que se sepa por qué. En casos dudosos conviene repetir la reacción con otro antígeno hidatídico, a veces, con líquido hidatídico de otra especie (de carnero en lugar del bovino, por ejemplo). Es de menos valor que la eosinofilia (Þ) y más que la desviación del complemento (Þ).

     J) Reacciones cutáneas en las afecciones alérgicas. Como apéndice de este capítulo citaré este método de diagnóstico que se aplica en las enfermedades alérgicas (asma, eccema, urticaria, jaquecas, etc.): (Þ).



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