¿Cuándo consideraremos un accidente clínico como alérgico?





¿Cuándo consideraremos un accidente clínico como alérgico?  Las condiciones que para ello se requieren son las siguientes:

     A) Los fenómenos alérgicos son habitualmente de tipo accesional, crítico; aun en sus manifestaciones crónicas existe siempre la tendencia a la agudización paroxística. Al menos al principio, la reversibilidad, más o menos completa, después de los accesos, es la norma.

     B) Casi todos los fenómenos alérgicos se pueden explicar por espasmo de los músculos lisos o por aumento de la permeabilidad de los capilares.

     C) En el mismo enfermo, o en sus familiares, existen comúnmente otras manifestaciones alérgicas.

     D) Es casi siempre posible relacionar clínicamente y cronológicamente la aparición de los fenómenos alérgicos con incidencia de un determinado alergeno: ingestión de un alimento, inhalación de un polvo o de un olor, contacto con un animal, cambio de estación o de clima, etcétera. Con el tiempo, sin embargo, se pierde esta estricta especificidad: aparecen fenómenos de paraalergia y por fin de panalergia ante cualquier agente o estímulo.

     E) En muchos casos son positivas las pruebas alergénicas. Estas pruebas consisten en provocar una reacción en la piel del enfermo por el contacto, previa leve escarificación, o por la inyección intradérmica, del alergeno problema (pruebas cutáneas). La instilación en la conjuntiva del alergeno, con reacción de congestión conjuntival, se emplea apenas (prueba ocular). Las pruebas cutáneas se realizan con extractos de los distintos alergenos (alimentos, pólenes, productos animales, etc.), previamente preparados por casas especializadas, que los proporcionan con las instrucciones oportunas.

     1. Habitualmente se usa la técnica de la cutirreacción; en la cara anterior del brazo o en la espalda se hacen series de escarificaciones, probando en cada una un alergeno; a los dos o tres días se puede probar otra serie de alergenos. Cuando la reacción es positiva, aparece la respuesta de los diez a los veinte minutos; a veces, con retraso de varias horas, hasta de veinticuatro. Esta reacción retardada tiene tanto valor como las inmediatas. La reacción positiva produce una pápula, ya pequeña, ya grande, con un habón de urticaria, pruriginosa; en algunos casos aparece un simple eritema sin pápulas que se considera como reacción dudosa; no obstante, el simple eritema muy pruriginoso tiene valor positivo. La intensidad de la reacción no siempre corresponde exactamente a la intensidad de la hipersensibilidad. Las escarificaciones se hacen en la cara anterior del antebrazo o en la espalda. La prueba positiva no indica forzosamente que aquel alergeno sea la causa del síndrome que se investiga, por lo que el pronóstico del tratamiento fundado en el hallazgo se hará con cautela; es decir, que la reacción positiva indica que el sujeto está sensibilizado a ese alergeno, pero dicha hipersensibilidad puede no producir las molestias clínicas. La reacción negativa no excluye, a su vez, rigurosamente, la existencia de la hipersensibilidad: sin contar con los errores de técnica (mala preparación y mala conservación de los alergenos), hay que tener en cuenta que una alergia puede atravesar por fases negativas, o que la piel no esté sensibilizada en un caso de asma o en un caso de alergia gástrica, por ejemplo.

     2. La reacción intradérmica, no exenta de peligros, se emplea cuando las reacciones de escarificación son negativas, en discordancia con los datos clínicos.

     3. A veces se emplea también la transmisión pasiva de la hipersensibilidad (Preusnitz-Kustner): inyección de 0,2 cc del suero de la sangre del enfermo en la dermis de un sano; y, sobre la piel inyectada, se realizan, veinticuatro horas después, las cutirreacciones con los distintos alergenos, que serán positivas al alergeno que había sensibilizado al enfermo.

     4. La prueba epicutánea, mediante parches, sin escarificación, se usa especialmente en las adenopatías alérgicas.

     F) Inasequible todavía a los laboratorios clínicos generales es la determinación de la IgE en suero y las pruebas radioinmunológicas «in vitro» de su especificidad frente a distintos alergenos.

     G) Es muy importante el examen de la sangre, en el que la hipersensibilidad se denuncia por eosinofilia, casi nunca ausente (Þ). Es un buen dato siempre que se eliminen las otras causas que pueden producir eosinofilia. Tiene valor también la leucopenia moderada, durante el acceso o durante la acción del alergeno, aun cuando no produzca accesos; por ejemplo, durante la digestión de los alimentos, aunque no haya molestias. Es, empero, inconstante. No tienen valor las eventuales anemia ligera, hipocalcemia, alteraciones del equilibrio acidobásico (Þ), etc., que se han descrito durante el acceso alérgico. La V.S.G. suele ser normal o incluso retardada en pleno brote o acceso.



  • conservacion alergenos

  • reaccion de papula y eritema

  • panalergia

  • explicacion de la ciencia en los accidentes

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