Abscesos de la ingle y del triángulo de Scarpa.





Abscesos de la ingle y del triángulo de Scarpa.  El problema es distinto, en los abscesos fríos y en los calientes.

     A) Abscesos fríos. Hay que pensar en tres probabilidades:

     1. El absceso frío de la ingle acusa, en la mayoría de las veces, una lesión ósea, generalmente tuberculosa, de la columna vertebral, del sacro o del iliaco. Es especialmente frecuente el de la rama isquiopubiana, tuberculoso, por osteomielitis en una infección general, por sífilis congénita, muy rara. Puede la aparición de este absceso ser la primera manifestación, antes de que surjan los síntomas vertebrales o de otro orden. La radiografía es muy importante; pero hay lesiones vertebrales que producen estos abscesos emigrantes semanas o meses antes, cuando, todavía, las radiografías más finas apenas indican nada. El absceso, algunas veces, atraviesa sin ser advertido la región inguinal y aparece más abajo, por ejemplo en la rodilla («absceso osifluente»).

     2. En absceso frío puede proceder de una lesión, generalmente tuberculosa también, de los parénquimas viscerales del abdomen y pelvis: músculos, ganglios, glándulas suprarrenales (un caso mío), recto, etc.

     3. El absceso inguinal puede ser debido al reblandecimiento de un ganglio de la región, de diagnóstico evidente.

     B) Abscesos calientes:

     1. Casi siempre se deben a la psoítis, fácil de diagnosticar (Þ), pues, además del absceso, existe la flexión permanente de la pierna sobre la pelvis, con abducción y rotación externa de aquélla; la flexión es irreductible, por el vivo dolor que produce el rectificarla. Fiebre y otros síntomas generales. Dolor lumbar espontáneo y a la palpación en la fosa ilíaca. Las psoítis pueden ser:

      a) Casi siempre secundaria a una apendicitis, osteomielitis vertebral o de los huesos de la pelvis, sigmoiditis, flemón del ligamento ancho, flemón perinefrítico (polar inferior).

      b) Primitiva, poco frecuentes, por infección hematógena del músculo, a consecuencia de anginas o de otra infección a distancia. Otras veces no se descubre causa alguna.

     2. El absceso caliente puede provenir, sin lesión de psoas, de una osteomielitis vertebral o iliaca o de cualquiera otra lesión supurada de la pelvis.



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